La Misteriosa Llama de la Reina Loana, Umberto Eco


Umberto Eco en esencia pura.

En algún que otro comentario ya he hecho la reseña de que una obra no sólo depende de su calidad para que sea bien aceptada por el lector, depende de la experiencia previa del lector con ese escritor, del estado de ánimo del lector, de las circunstancias en que se lea, el lugar, la edad, ...

La primera obra que leí del sr. Eco fue (supongo que como mucha gente) El Nombre de la Rosa, a los pies de una cama de hospital. Extraordinaria, aunque para llegar a ese estado de éxtasis lector debes "soportar" trescientas páginas de pura historia de la Iglesia, cristianismo y la sociedad medieval. En una entrevista posterior le escuché al sr. Eco decir que escribía de esa forma para premiar sólo a los buenos lectores con un final digno de aquellos que hubiesen tenido la paciencia de llegar a la conclusión del libro.

En la Misteriosa Llama de la Reina Loana pasa un poco igual. Debo reconocer que me salté muchas páginas interiores sin haber perdido ni un sólo ápice del entramado del libro.

La novela comienza con un protagonista, Yambo, de sesenta años, que tras un accidente ha perdido la memoria, pero no toda, sólo aquella que tiene relación con su vida emocional. Así el sr. Yambo recuerda perfectamente todas las enciclopedias que ha leído, todas las normas de vida, citas literarias, etc., pero no recuerda ni quién es su mujer, ni sus hijos, ni sus amigos, ni siquiera sus nietos, su infancia, adolescencia, nada relacionado con su vida. Ha perdido la razón de quién es él. Y desde esa premisa el autor comienza a desgranar los recuerdos almacenados principalmente en las lecturas y preferencias musicales de Yambo.

El desmemoriado se desplaza, por indicaciones de su esposa, a una antigua casona en el campo donde había vivido su familia y en la que su abuelo guardó en un desván, cual urraca, todo lo que cayó en sus manos. Así Yambo comienza a desgranar en su persona la memoria colectiva de todo el pueblo italiano de la época fascista del Duce y de la posterior liberación a manos de los aliados (que valga la referencia para recordar que se olvidaron de nosotros cual excremento pre-pirináico).

Como ejercicio está bien, pero como novela me ha aburrido un poco. La prosa del sr. Eco es extraordinaria, pero en muchos momentos tan densa que era incapaz de leer más de dos o tres páginas seguidas sin hacer una cabezada de un par de horas. Quizá si mis orígenes fueran italianos el interés habría sido mayor, pero los personajes de los cuentos infantiles italianos, si bien algunos son universales, la mayoría me eran del todo desconocidos. Al igual que toda la memoria no procedente de Hollywood o de los cómics americanos.

La calidad de la obra es incuestionable, porque estructura de una forma magistral la base emocional de cualquier persona, además siguiendo el proceso natural de aprendizaje y comprensión, pero el extremo detalle con el que lo hace a mí me cansó durante muchas partes de la novela.

Aconsejable sin duda su lectura, pero con la premisa de que no se trata de una obra fácil, tipo best seller de turno, y que se goza mucho más de ella cuando se ha finalizado.

Resumen del libro (editorial)

Es triste despertarte una mañana y ser incapaz de reconocer a tu mujer e hijos, abrir los ojos y no recordar tu profesión, ni donde vives o tus gustos. Esa es la realidad de Giambattista Bodoni, un hombre de sesenta años que, después de sufrir un accidente, ha perdido por completo la memoria personal, la más ligada a las emociones, y conserva la memoria histórica, así que sabe muy bien quién es Napoleón, pero ve su propia vida como si acabara de inaugurarla.

Para ayudarle en su proceso de recuperación, su esposa Paola insiste en que pase una temporada en el caserón de Solara, un pueblo en las colinas piamontesas. Allí Giambattista vivió los primeros años de su vida, y en el desván están guardados los libros, los comics, los discos, los recortes de periódico y la publicidad de las películas que acompañaron a ese hombre en su infancia y juventud.

Nuestro hombre inicia entonces una labor casi detectivesca para volver a dibujar el pasado a través de estos objetos, que para Yambo no son recuerdos sino hipótesis de trabajo, cosas nuevas que le hablan de un mundo que fue el suyo y el de todas las personas que vivieron en primera persona los momentos más importantes de la historia del siglo XX.

El Afgano, Frederick Forsyth

 
La primera obra que leí de Forsyth, sin saber ni siquiera que este autor era uno de los más leídos del mundo, fue Chacal. Se me agotarían los adjetivos para calificar semejante thriller. Extraordinario, de un ritmo endiablado, unos personajes, sobre todo los del asesino y el comisario, absolutamente maravillosos. Una novela que ha dejado en ridículo a todas las versiones cinematográficas que de ella se han realizado, así como las múltiples copias que otros autores han intentado.

Sin embargo El Afgano, un éxito brutal de ventas, ni siquiera me pareció estar escrita por el mismo autor… El Afgano no es una novela habitual de Forsyth, no es Odessa, ni El puño de Dios o El manifiesto Negro, parece más bien un ensayo periodístico, un recopilatorio de artículos unidos con cierta habilidad para formar una historia con inicio, trama y fin. En muchos aspectos, decepcionante la verdad, si bien en muchos otros, no puede dejar de reconocérsele el trabajo.

El Afgano es la historia de un agente británico, que gracias a su dominio del árabe, a su aspecto físico y a su preparación en los cuerpos de élite, consigue infiltrarse en Al-Qaeda con la finalidad de descubrir un macro atentado que prepara la organización. La idea es correcta, quizá poco original, pero da para un buen thriller del tipo "Forsyth". Sin embargo, nada de eso.

Por el contrario sí me pareció un manual excelente para conocer el porqué del odio visceral que en ciertos lugares de Oriente Medio, Arabia, Asia y África se tiene contra el mundo occidental. Una clase magistral de historia reciente, principalmente de la zona de Afganistán, y de cómo se originaron todos los grupos fanáticos que en la actualidad parecen tener al mundo contra las cuerdas. El Afgano es una lección extraordinaria de historia, geografía y sociología. Una cátedra de documentación. Una forma amena de acercarnos a una realidad de la que sólo tenemos conocimiento por las desgracias que aparecen a diario en los noticiarios, y que acostumbran a mostrarlas sólo desde nuestra visión del conflicto.


Quien se acerque a El Afgano esperando encontrar resquicios de Chacal, o de El cuarto protocolo (como se anuncia en la nota editorial), se llevará una gran decepción, porque los personajes son sosos, sin profundidad, sin diálogos, las situaciones algo predecibles, el ritmo cansino y lento, y el final, ... sin palabras. Lejos, muy lejos del resto de obras de Forsyth, pero si atacamos la novela quitándonos de encima la presión infinita que ejerce el apellido de su autor sobre las expectativas de su lectura, os aseguro que nos encontraremos con una novela que nos hará disfrutas y que al final acabará complaciéndonos. 

Resumen del libro (editorial)

Frederick Forsyth, autor de bestsellers universales como Chacal o El cuarto protocolo, se adentra en los entresijos del terrorismo global de última generación - cuyo máximo exponente es Al-Qaeda- para presentarnos esta trepidante aventura protagonizada por un agente británico que se infiltrará en la organización. Su objetivo: desbaratar un terrible atentado. Un thriller de alta tensión que profundiza con exhaustividad y gran pulso narrativo en los secretos más bien guardados del terrorismo integrista.