El caso de Jane Eyre, Jasper Fforde

Para iniciar el comentario de este libro, que la verdad no sé ni cómo hacerlo, creo que me ayudaré de cuatro palabras según la métrica de aquel gran lírico taurino, im-presionante y dif-erente.

El caso de Jane Eyre es una novela fantástica embutida en una portada de libro de oferta.

Su estructura no tiene en común con el resto de los libros nada más allá de estar soportada en papel y tinta. Se me agolpan tantas cosas al hablar de la experiencia de haber leído esta novela que me embrollo, así que intentaré ir por pasos.

La protagonista es una chica de nombre Thursday Next, traducido literalmente "próximo jueves", cuyo empleo es detective literaria. Pertenece a un grupo especial, algo así como un FBI de nombre OpEspec, que se dedica a cubrir todos los crímenes y delitos de la sociedad, escalonados según su gravedad e importancia en OpEspec-1 hasta OpEspec-27. Su familia la conforman su padre, miembro de la Crono-guardia, con facultades para saltar en el tiempo en cualquier momento, su madre que sospecha de él que está liado con una escritora muerta en 1814, sus tíos, Polly y Microft, ella una esposa convencional y él un científico de alto nivel, un hermano cura de una nueva religión DEG (Deidad Estándar Global) que había combatido junto a ella y su otro hermano en la guerra de Crimea, y Anton, ese otro hermano que murió en la guerra.

Sus compañeros de "trabajo" son algo más complejos de detallar.

Tiene un amor de juventud olvidado por diez años, que también combatió en la guerra de Crimea, y se enfrenta a un súper malo malísimo, Acheron Hades, que tiene poderes tan diversos como atravesar paredes y que se ha rodeado de un séquito de secuaces entre los que resalto a Félix-8, el último de los Félix, ya que cada vez que alguno muere le quita su cara y se la pone a un nuevo Félix.

La acción transcurre en Inglaterra en el año 1985, pero en una realidad tan paralela como hilarante, imprescindible, deseada, extraña, y en todo momento sorprendente, en la que la literatura se equipara a cualquier otro orden importante de la vida, como la religión o la política.

Desde ese prisma se desarrolla un amor incondicional del autor por los clásicos ingleses. Shakespeare, Brontë, Swift, Bacon,... que da lugar a un escenario maravilloso en el que un camarero es capaz de discutir como el mejor historiador literato sobre la verdadera autoría de las obras de William Shakespeare, o en el que los lobbys de presión política son los seguidores de tal o cual autor. En ese mundo se mueve Thursday Next, obligada a dejar Londres y volver a su pequeño pueblo natal, y cuya función principal es el esclarecimiento de todo delito que tenga que ver con la manipulación, falsificación, venta ilegal o robo de originales.

Hay pasajes en esta obra de una calidad extraordinaria, tan dignos de los mejores años de Monty Pyton como un momento en que la protagonista y su novio acuden a una representación de Ricardo III en la que el propio público hace todos los papeles de la obra, escogidos antes del inicio de la misma, mientras el resto de la concurrencia recita los diálogos a coro y zapatea y aplaude como si estuviera en un partido de la NBA.

Otro momento glorioso es cuando ayuda a un detective de otra sección, caza vampiros, en un caso delicado y el sospechoso, que al final se convierte en un vampiro, al crecerle un único diente central le presiona el labio inferior y lo hace hablad de una maneda eztaña.

O los gusalibros, unos gusanos modificados genéticamente que son capaces de leer libros completos y están amaestrados en diferentes funciones, de manera que si les das un papel con una palabra te cantan sinónimos o te dan su significado. Se alimentan de preposiciones y se tiran pedos de apóstrofes y mayúsculas.

Como única mancha en la novela destacaría una inconsistencia de la narración que a veces despista al lector, pero es que los continuos cambios de espacio-tiempo son así.

El desarrollo de la novela incluye aventuras, tiros, asesinatos, robos, secuestros, amor, locuras, buenos, malos, frustraciones, sectas, humor, mucho y bueno, seriedad, reflexiones sensatas, manifiestos, guerras, sociedades secretas, reliquias, mitología, novela negra, misterio,... pero sobre todo literatura, mucha literatura de alto octanaje y con un halo de respeto y admiración hacia este arte que nos engancha a todos los que amamos las letras impresas, y que nos convierte en cómplices, incluso me atrevería a decir que en personajes, de esta novela.

Hacía mucho tiempo que no leía un libro que me sorprendiera. Sí muchos que me han gustado, incluso quizá más que éste, pero El caso de Jane Eyre es tan fresco, tan diferente, tan extraordinario, que se ha ganado de inmediato un lugar en mis lecturas favoritas. Es como un pastel de frutas silvestres con tropezones de chocolate en su interior (léase otras exquisiteces para aquellos raros que no les guste el chocolate) y que te los encuentras sin estar previstos, camuflados en la textura cremosa del pastel.

El libro de un autor que a mi modo de ver se convertirá en un clásico y dejará de publicar con tapa blanda en muy poco tiempo, lo que tarde algún avispado productor en crear una serie con sus personajes o una trilogía cinematográfica más exitosa que Matrix o StarWars.

Una buena noticia, todavía estamos a tiempo de decir que nosotros lo conocimos antes.

Resumen (editorial)

En el mundo de Thursday Next la literatura es casi como una religión. Se ha creado una brigada especial que se ocupa de asuntos tan esenciales como perseguir los plagios, descubrir al verdadero autor de las obras de Shakespeare o detener a los vendedores de falsos manuscritos. Pero ser detective literaria teniendo a un padre cronopolicía y a un tio capaz de las más locas invenciones no siempre ha de ser una ayuda. Y aún menos cuando Jane Eyre, la famosa heroína de Charlotte Brontë, es secuestrada por Acheron Hades, antiguo profesor de Thursday Next y moderna encarnación del mal absoluto… Como bien se dice en esta novela: "Las barreras entre la realidad y la ficción son más porosas de lo que creemos."

La primera novela de Jasper Fforde iniciaba en 2001 una serie, la de Thursday Next, detective literaria, hoy ya de culto entre sus millones de seguidores en todo el mundo. Una gran fiesta literaria, sumamente inteligente y poblada de todo tipo de irreverencias. Una divertida e inesperada sorpresa al alcance de los verdaderos amantes de la literatura y una novela que supera a la famosa Guia del autoestopista galáctico de Douglas Adams.

El enigma de Cambises, Paul Sussman


Lo he disfrutado, y mucho.


Quizá no sea el mejor libro del mundo, aunque esa lista imaginaria sea imposible de redactar, pero es muy entretenido.

El Enigma de Cambises es una novela de intriga, aventuras, arqueología, asesinatos, tráfico de antigüedades, y terroristas, estereotipada hasta en la construcción de las frases, "Estaba casi igual que la última vez que lo había visto, hacía ya seis años, aunque llevaba el pelo más largo y estaba más bronceado. Ella lo miró fijamente por un instante y fue hasta su mesa. No había vuelto a saber nada de él. Hasta aquella noche.", pero que a pesar de todo eso me ha encantado, sobre todo por su ritmo.

Todos los personajes de la novela le son conocidos a cualquiera que hayas visto alguna película en el cine (de lo que sea) o haya leído más de dos libros: Tara, la hija preciosa de un gran arqueólogo al que odia por haberlas abandonado a ella y a su madre por cosas desaparecidas miles de años atrás, que por supuesto muere en las primeras páginas del libro facilitando la comprensión de su vida por su hija, Daniel, el guapo alumno de su padre que le destrozó el corazón, Jalifa, un policía egipcio que no sucumbe a las dificultades ni a los sobornos, Saif-al-Thar, un terrorista islámico fanático, Squires, un funcionario de la embajada inglesa y que es muy inglés, Dravic, el súper malo, peor aún que el fanático, misógino, asesino, cruel por placer y naturaleza. Si les vamos cambiando el nombre uno a uno, a todos los podremos enmarcar en cualquier otra novela o película.

Sin embargo la novela está muy bien trazada, y mantiene el punto de tensión necesario para tenerte atrapado en su trama. Con sorpresas bien salpicadas entre los capítulos que hace que el estereotipo absurdo que se preveía en un principio vaya poco a poco cambiando hasta convertir a la obra de Paul Sussman en una gran aventura el más puro estilo hollywoodiense.

El Enigma de Cambises es de esos libros imprescindibles para leer echado en una tumbona, que te entretiene mientras los demás pegan brincos en la piscina o en la playa, y que no te sabe mal dejar bajo la lona dominada por tu peso, metido entre arena o mojado por salpicaduras de agua clorada, mientras te pegas un baño o disfrutas de una cervecita entre capítulo y capítulo.

Resumen del libro (editorial)

En el año 532 antes de Cristo, el rey persa Cambises envió un ejército de cincuenta mil hombres al oasis de Siwa para destruir el oráculo de Amón. Mientras cruzaban el desierto occidental de Egipto, aquellos soldados y mercenarios fueron alcanzados por una tormenta de arena, y nada más se supo de ellos. Hasta que dos mil quinientos años después... El inspector egipcio Yusuf Jalifa investiga la aparición de un cadáver mutilado en las orillas del Nilo, en Luxor: el de un pobre albañil que traficaba con antigüedades. Otro asesinato, el de un anticuario en El Cairo, le pondrá sobre la pista de los hombres de Saif Allah, un grupo fundamentalista que sufraga sus actividades terroristas con la venta de piezas arqueológicas robadas. Mientras, Tara Mullray llega a Egipto en viaje de vacaciones y al llegar a casa de su padre, un egiptólogo británico, se lo encuentra muerto. Cada uno por su lado, Jalifa y Tara irán adentrándose en un laberinto de intriga, fanatismo, política y violencia, que finalmente los lleva al desierto y a la solución de uno de los grandes misterios del mundo antiguo.

El asombroso viaje de Pomponio Flato, Eduardo Mendoza



Irreverente, divertida, transgresora y sinvergüenza hasta la última letra de la última palabra.

Cuesta imaginar esa mala leche en el rostro bondadoso de Eduardo Mendoza.

El asombroso viaje de Pomponio Flato es una novela corta, que se lee en una tarde y que al finalizar te deja una sonrisa malévola en el rictus. Pero nada más.

A excepción claro del ácido que, como una batería vieja, destila una vez consumida. Eduardo Mendoza, harto de escritores noveles de novelas históricas y thrillers al uso, ha intentado (con bastante éxito) reírse de todos nosotros, de los que escribimos y de los que leemos, y ha recreado una novela histórica con la única de las reliquias o misterios que hasta ahora nadie se había atrevido a utilizar, la familia de Jesús, o lo que es lo mismo, José, María, Juan Bautista, sus padres, María Magdalena, el evangelista Mateo, e incluso el ínclito Judá Ben-Hur, que también tiene lugar en esta parodia de novela en la que sólo faltan el ángel, el burro y el buey.

Repleta de frases que firmaría mi buen amigo Miguel Ángel, el desaprovechado, Mendoza hila una historia sin pies ni cabeza, al estilo del Laberinto de las aceitunas, pero a mi gusto, con menos gracia y mucha más mala leche. No se conforma sin embargo con una crítica acertada (y necesaria) a la moda literaria del momento, sino que aprovecha su punzón envenenado para acometer contra todas las religiones en menos de doscientas páginas.

Sentencias como "no hay peor gente en el mundo que los judíos... Rudos, fieros, desconfiados, cerrados a la lógica, refractarios a cualquier influencia, andan enzarzados en perpetua guerra, unas veces contra enemigos externos, otras entre sí y siempre contra Roma... Creen en un sólo dios convencidos de que la protección de su divinidad les daría siempre la victoria. De este modo sufrieron cautiverio en Egipto y Babilona en repetidas ocasiones", o de los árabes, que tampoco se salvan "Como están obligados a convivir los unos con los otros día y noche, desde la infancia hasta la muerte, tienen por norma estricta evitar una familiaridad que con toda seguridad derivaría en conflicto y degeneraría en enemistad... Comen y duermen separadamente, y cada vez que se dan por el culo se hacen mil reverencias y se interesan por la salud del otro y por la marcha de sus negocios." Nabateos, griegos, romanos, e incluso, las tribus bárbaras del norte de Europa tampoco escapan a esta especial mirada de Mendoza.

Es en resumen una novela divertida, detectivesca, cargada de personajes que hacen sonrojar o reír, y de la magia de la narrativa cómica de Eduardo Mendoza, tantas veces imitada y nunca alcanzada.

Ha huido esta vez el autor de sus parajes barceloneses que tan bien ha retratado y conoce, para darnos unas horas de entretenimiento a buen precio y de alta calidad.

Excelente para los tedios insoportables de los domingos por la tarde, una forma eficaz de vencer la modorra y la siesta dominguera, aunque debo reconocer que a un servidor le ha dejado un cierto regusto amargo, y no por la crítica al género que profeso, sino porque esperaba muchísimo más de, para mí, el mejor escritor actual en lengua española, como tuve ocasión de manifestarle en persona mientras me firmaba un ejemplar recién comprado a precio de oro de Sin Noticias de Gurb en un Sant Jordi no muy lejano.

Resumen del libro (editorial)

La novela más ferozmente divertida de Eduardo Mendoza. Las andanzas de un detective romano en el Nazaret del siglo IEn el siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto. Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación novelesca. Novela breve, disparatada y divertida. Probablemente la novela más divertida de Eduardo Mendoza. Protagonizada por un detective desastroso, como en El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras. Mendoza abandona el escenario habitual de Barcelona para viajar a Nazaret. Parodia de las novelas históricas con misterio más actuales

El Mundo, Juan José Millás


No sé qué pensar de este libro, la verdad.

Creo que no me ha gustado, y sin embargo ha dejado algunas frases en mi memoria que se repiten en constante cadencia cada vez que estoy tranquilo. "La frontera, la tierra de nadie, la no pertenencia, es el territorio de la escritura". No recuerdo que nadie haya descrito el sentir mientras se escribe con mayor exactitud.

El Mundo es una obra autobiográfica, o una narración en ese formato, porque no tengo idea de si todo lo que el autor relata es cierto o no, si los personajes, incluido él mismo, son reales, o simplemente ha dado nombres veraces a invenciones de su universo personal, pero toda la obra está narrada en primera persona por Juan José Millás, y casi en su totalidad, basada en la infancia del protagonista (¿el propio autor?).

Está dividida en cuatro partes, de las cuales rescato la primera "El Frío", en la que un niño de ocho años narra su marcha de Valencia a Madrid, como veía a sus padres, sus ocupaciones, las miserias de la adaptación a una casa pobre, y la visión de su calle que tenía desde el ventanuco del sótano de la casa de su único amigo. Las otras tres, vueltas sobre lo mismo.

No me gustan los autores que se retratan en sus obras, y menos cuando lo hacen de forma descarada o intencionada (Soldados de Salamina, etc ...), no me gusta que un libro no explique una historia, no me gusta que se utilicen las páginas en blanco, que serán destinadas a otras personas, para el auto análisis propio, no me gusta que un autor relate las cosas más nimias de la vida como si fueran grandes epopeyas con el fin de hacerse ver diferente, o demostrar que su mirada era la más ágil e inteligente del barrio, no me gustan las frases grandilocuentes para describir a una señora que compra el pan. No me gusta. Pero me ha enganchado en bastantes pasajes, en los que incluso me he sentido retratado, si bien mi infancia fue una gran aventura y no una desgracia como la él que relata.

Es una obra en la que la angustia, la soledad y, sobre todo, la muerte tienen el papel y la importancia de cualquier otro protagonista, apareciendo en la novela con la naturalidad de cualquier otro elemento, pero que van calando de desánimo y desesperanza el desarrollo de la misma, y que van afectando al resto de personajes casi por igual.

El Mundo fue el ganador del Premio Planeta de 2007, lo que reportó cuantiosas ventas, reconocimiento, y un buen pico para su autor. Le felicito. No soy muy de leer libros premiados, y menos por las propias editoriales que los publican, pero reconozco que El Mundo no tiene "la carpintería", como dijo creo que Marsé, de un libro de encargo para hacerse con un premio, sino todo lo contrario. Es un auto análisis en el que, al tiempo que Millás va dejando sus traumas en las hojas antes vírgenes de la impresora, nos carga a nosotros con ellos.

No es un buen libro para leer en momentos de duda personal o de cierta angustia, pero sí creo que es un libro que se debe leer, y en el que las diferentes generaciones anteriores, contemporáneas, y posteriores a la del autor (1946), encontraremos elementos que arrancarán algún recuerdo clavado en nuestra memoria, o que resucitarán viejos amores de infancia y amistades olvidadas de una época en la que nos hacíamos hombres cuando nuestras madres nos permitían ir por primera vez al colegio con pantalones largos.

Resumen (editorial)

Hay libros que forman parte de un plan y libros que, al modo del automóvil que se salta un semáforo, se cruzan violentamente en tu existencia. Éste es de los que se saltan el semáforo. Me habían encargado un reportaje sobre mí mismo, de modo que comencé a seguirme para estudiar mis hábitos. En ésas, un día me dije: «Mi padre tenía un taller de aparatos de electromedicina». Entonces se me apareció el taller, conmigo y con mi padre dentro. Él estaba probando un bisturí eléctrico sobre un filete de vaca. De súbito, me dijo: «Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla». Comprendí que la escritura, como el bisturí de mi padre, cicatrizaba las heridas en el instante de abrirlas e intuí por qué era escritor. No fui capaz de hacer el reportaje: acababa de ser arrollado por una novela.