Perdida en un buen libro, Jasper Fforde


Una nueva entrega de las aventuras de Thursday Next. Extraordinario.

La novela comienza justo al final de "El Caso de Jane Eyre", con su protagonista (la detective literaria Thursday Next) convertida en toda una celebridad, recién casada y embarazada.

Algunos de los personajes importantes de la primera entrega en esta segunda aventura se diluyen en las primeras páginas, su tío Mycroft, el archimalvadísimo Acheron Hades, etc. etc., para dar paso a toda una nueva serie de personajes.

Al igual que me pasó en la primera novela de la saga, no sé ni por dónde empezar con mis impresiones sobre esta segunda...

Toda la acción se inicia, que no se desarrolla, en un mundo paralelo, en concreto en una Inglaterra enfrentada políticamente a Rusia por la batalla de Crimea (finalizada en nuestro mundo en 1857) y a la República Socialista (e independiente) de Wales. En este contexto conviven todo tipo de ingenios más o menos de ciencia ficción, como un túnel al centro de la tierra que permite, por el efecto de la gravitación, llegar hasta cualquier punto del mundo en poco menos de veinte minutos, o por ejemplo avances genéticos que han permitido rescatar especies desaparecidas como los mamuts, que realizan sus migraciones en manada convirtiéndose en todo un atractivo turístico, o los dodos, reconvertidos en animales de compañía.

En "Perdida en un buen libro", Thursday Next se ve acosada por su enorme popularidad conseguida a raíz de la victoria contra Acheron Hades y por haber variado el final original de Jane Eyre. También la todo poderosa Corporación Goliath la persigue para que libere a su antiguo miembro del interior de un ejemplar de "El Cuervo", de Edgard Allan Poe, donde Thursday lo dejó prisionero en el libro anterior. Y por si eso no fuera suficiente, la cronoguardia, combinada con la Corporación Goliath, hacen desaparecer al marido de Thursday para obligarla a entregar a su padre, un viejo soldado en busca y captura y que va por libre dando saltos por el tiempo, y para recuperar a ese tipo del interior de "El Cuervo", además claro de las presiones de OpEspec, los disconformes con el nuevo final de Jane Eyre, su madre, su hermano, y sus propias manías. Sin contar con que el fin del mundo amenaza con producirse en pocas horas...

Una vez destruido el Portal de Prosa, inventado por su tío y que permitía la entrada y salida del interior de los libros, Thursday se ve obligada a entrar en el interior de "El Cuervo" por otros medios, y en su búsqueda aparece toda la nueva saga de personajes del imaginario de Fforde, los miembros de la Jurisficción, encabezados por un gato bibliotecario y un sinfín de personajes (principales y secundarios) de la mayoría de clásicos en lengua inglesa.

La Jurisficción es un organismo interno de los libros, una especie de policía, que vigila por la integridad de los escritos desde su interior. También es función de esta policía la vigilancia de los personajes de las obras, que no se cambien de libro, que no cometan fechorías, que no se aburran (para lo que tienen un programa de intercambio de personajes secundarios),...

Los miembros de la Jurisficción tienen la potestad de saltar de un libro a otro con sólo la lectura de alguno de sus párrafos, lo que hacen en compañía de Thurday Next, a quien aceptan como aprendiz, y que convierten a la novela en un salto continuo entre volúmenes, de "Grandes Esperanzas" al "Cardenio" de Shakespeare, o a la propia "Jane Eyre", incluso al interior de una etiqueta de instrucciones de lavado de unos pantalones.

La complejidad de la obra es mucho mayor que mi pobre resumen, y quizá sea ése el único pero de la novela, demasiada información, demasiados nombres, demasiados personajes, demasiadas referencias a clásicos de la literatura inglesa y que a mí, siendo un neófito en esa materia, me ha costado seguir. Demasiadas frases con doble sentido y muchas, muchas, muchas bromas implícitas entre líneas. Tanto sabor produce un efecto de distracción en el combinado final.

Eso sí, no deja ni en un sólo párrafo de aparecer el humor británico de Fforde, ese absurdo brillante que otros genios como él, alejado a miles de kilómetros del humor de Benny Hill o los Morancos, han cultivado para el placer de algunos como yo, que me regocijo más en una sonrisa endiablada que en una carcajada soez.

"Perdida en un buen libro" es, como "El Caso de Jane Eyre", el homenaje de un erudito de la literatura británica de todos los tiempos al mundo que tanto parece conocer, amar y comprender, y en el que nos sumerge con referencias continuas a ese universo en el que incluso nosotros parecemos ser bien recibidos.

Después de la novela sólo me queda una incógnita que no tardaré en despejar, ¿podré leer algo entre medias antes de atacar "El Pozo de las Tramas Perdidas", tercera entrega de la saga?

Espero que sí... aunque no las tengo todas conmigo, y menos en la biblioteca tan reducida a la que me obligan mis circunstancias actuales.

Resumen (editorial)

Tras recuperar la integridad de Jane Eyre y vencer al malvado Acheron Hades, los problemas continúan para la detective literaria Thursday Next: los cambios en el argumento de Jane Eyre hacen que la Jurisficción la persiga por haber alterado un clásico; el tío Mycroft se ha jubilado pero sigue haciendo peligrosos inventos; Landen, su flamante marido, ha sido «retrosustraído», y ella misma sigue perdiéndose en todo tipo de libros, desde El proceso de Kafka, hasta Sentido y sensibilidad de Austen, pasando por Grandes esperanzas de Dickens... Y eso sin olvidar el papel crucial de El cuervo de Poe, donde Thursday dejó encerrado al agente Shitt, de la todopoderosa Corporación Goliath.

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