La reina en el palacio de las corrientes de aire, Stieg Larsson

Bueno, se acabó.

Ya finalicé por fin la lectura de la famosa (espero no que excesivamente efímera) trilogía Millenium.

Y debe ser buena, porque me ha quedado ese vacío post-lectura que sólo da cuando lees algo que hace mella. Me ha gustado en un porcentaje muy alto el conjunto de la obra del señor Larsson, sí señor.

Este último libro sólo se puede leer, y entender, tras haber leído los dos primeros, ya que como muy dicen en otro foro, se podría haber titulado "Atando Cabos". Y eso es lo que hace el autor en esta última entrega, cerrar todas las puertas, ventanas y resquicios abiertos en los dos libros anteriores.

Pero lo hace bien, muy bien.

En esta tercera entrega no tenemos la fortuna de visitar catálogos virtuales de equipos informáticos, ni caminar con detalle por las estanterías de Ikea, lo que da a la novela una mayor velocidad de narración. Por desgracia no se pudo estar el señor Larsson de vendernos las maravillas organizativas de las agendas Filofax (difíciles de encontrar recambio en España, por cierto), pero en comparación a los textos anteriores es una pura anécdota.

Como decía, esta falta de "paja publicito-editorial" hace que la novela corra mucho más aprisa, a una velocidad cercana a la de un buen trhiller cinematográfico, pero con la pausa y la información necesarias para comprender que está pasando. No deja mucho espacio a la imaginación, y es bastante más previsible (en todo su conjunto y en el final) que las dos novelas anteriores, pero también es necesario que así sea para no abrir más brechas en una historia con tantas ramificaciones.

La novela trascurre prácticamente como uno se espera hasta el juicio, del que no adelantaré nada, momento en el que el autor pulsa el boton del Hyperspacio y la velocidad de narración aumenta de forma brutal y maravillosa, agarrándote de nuevo por la solapa de la intriga y obligando al lector a seguir enganchado al libro sin poder despegar la vista ni por un segundo.

Esta velocidad de narración, poco vista por mí en otros libros que haya leído, y la creación de un personaje inolvidable, son las dos claves del éxito de la trilogía.

El señor Larsson ha creado un personaje, creo que basado en sí mismo, que, si no se lo come el tsunami consumista, ha pasado a formar parte del elenco de seres míticos de la literatura universal. He leído que el señor Larsson bebía vozcka en lugar de café con leche y fumaba cuatro cajetillas de tabaco al día..., además de tener un concepto del bien y del mal bicolor, todo negro, o todo blanco. Como Lisbeth Salander, el gran descubrimiento y aportación de la trilogía Millenium a nuestro imaginario. Quizá uno de los pesonajes más asociales (como Hannibal Lecter) y a la vez más queridos por el lector. Una chica de dimensiones ridículas, de aspecto grotesco, de pasado tormentoso y conversación nula, medio autista, pero a la vez de una inteligencia envidable, memoria fotográfica y habilidades informáticas que todos soñamos para poder espiar a nuestros vecinos. Nuestras fobias, nuestros miedos, nuestros recelos y nuestros anhelos modernos en el personaje de una chica joven. Genial. ¿Quién no querría poder controlar el ordenador de cualquiera, o, con una simple mirada, recordar el texto completo de un libro o la disposición exacta de una habitación? ¿Quién no desearía partirle la cara a según que pesonas? ¿Quién no desearía follar cuando y con quien quisiera sin importarle nada? ¿Quién no querría ser Lisbeth Salander?

Hay quien compara a Lisbeth incluso con Madame Bouvary..., un poco atrevido por su parte.

La única crítica a la trilogía es el exceso de paja. Muchas páginas para no decir nada, sobre todo en la segunda y tercera entrega, que bajo mi punto de vista no consiguen igualar la calidad de la primera, pero que me han hecho pasar unas horas extraordinarias.

La relación calidad-precio-tiempo de disfrute es súperlativa en esta obra.

Sin duda, una desgracia que el señor Stieg Larsson no siga escribiendo por razones obvias. Y lo dicho, a superar el duelo que me ha dejado la finalización de su obra, esa tristeza de saber que no volveré a vivir aventuras de la mano de Lisbeth Salander, que no volveré a aplaudir sus decisiones con bruscos movimientos de cabeza, ni sufriré sus desgracias con mi abatimiento, pero con un poco de suerte todavía quedará la opción de irla a ver en dos dimensiones en la pantalla de un cine.

O quizá mejor no...

Por cierto, como anécdota para aquellos que no tengan muy claro los orígenes creativos de Lisbeth Salander, recordar que el detective amigo de Pippi Calzaslargas (Pippi Langstrumpf) se llamaba Kalle Blomquist, del que Astrid Lindgren escribió "El súper detective Blomquist", libro catalogado para niños por algún tipo tan listo como los censores de la época franquista, o los que ven en The Simpson una serie de dibujos animados.

Resumen del libro (editorial)

Llega el desenlace de la Trilogía Millennium.
Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefi eran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue la serie y, sobre todo, qué le sucede a Lisbeth Salander. Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confi namiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, Zala. Desde la cama del hospital, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa. Entre tanto, con una Erika Berger totalmente entregada a su nuevo trabajo, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth. Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.

2 comentaris:

  1. pepetorres@hotmail.com17 d’agost de 2012 a les 21:06

    Que bárbaro expresaste mi sentimiento por esta trilogía de una manera espectacular, fíjate que la unica paja que me aburrió un pelín fue la historia de la orden, por lo demas esta estupenda, saludos y enhorabuena

    José A. Torres

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  2. Hola José,

    Muchas gracias por acercarte al blog, y muchísimas gracias por tus palabras.

    Me alegro que nos sintamos identificados con esta idea de la obra, porque a fin de cuentas significa que la hemos disfrutado bastante.

    Muchas gracias de nuevo por dejar tu comentario, y un saludo,

    Jordi

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