Las praderas del Cielo, John Steinbeck


Hace unos meses que estoy descubriendo una serie de autores norteamericanos que, por afinidad lingüística con Latinoamérica, me eran desconocidos. El mayor descubrimiento fue John Irving, pero también clásicos como Arthur Miller, Capote, o el propio John Steinbeck, de quien he leído mi primera novela.

Debo reconocer que se me ha hecho un poco larga la lectura, pero no porque la novela sea complicada de leer, su lenguaje sea anticuado o esté mal escrita, al contrario. La factura literaria de Las praderas del Cielo es extraordinaria, de hecho ha sido la clase magistral en cada línea lo que me ha ayudado a finalizarla. El motivo de mis reticencias es que la temática no me es placentera.

Toda la novela se basa en los personajees de un lugar idílico en Estados Unidos, una tierra fértil en la que los emprendedores triunfan con buenas granjas, y donde los más débiles de espíritu fracasan en su intento. Un paraje habitado por un elenco de personajes extraordinarios, un ex-oficinista que decide ir a vivir a las praderas del Cielo para, sencillamente, no hacer nada. Un tipo que deja su granja en manos de la naturaleza, que come lo poco que crece libremente en ella y que educa a su único hijo en esa anarquía absoluta, una experiencia que poco a poco se va revelando como la felicidad plena en el paraiso.

También una maestra recién llegada de la ciudad, un soltero amargado por la presión de sus padres fallecidos, una junta de vecinos que decide qué y qué no es recomendable, un cazador cuyo último deseo es ser disecado junto a sus otros animales, soñadores de sagas centenarias, vidas que parecen perfectas tras una tragedia interna atroz, y desgraciados que en realidad son felices. Un sinfín de personajes diferentes, todos paridos de la América profunda, extraordinariamente bien relacionados y bien detallados.

Supongo que si fuera norteamericano, o bien la novela transcurriera en los campos de l'Empordà, mi satisfacción habría sido mayor, pero al tratarse de una temática tan cerrada y tan específica, me ha aburrido un poco. Claro que por esta regla ridícula no me gustaría la novela histórica ni todo lo que no destilara un sabor a Catalunya..., en realidad es la temática lo que no me agrada.

Ahora bien, las letras del señor Steinbeck (por cierto, otro premio Pullitzer, además de Nobel) destilan esa perfección que sólo los grandes consiguen alcanzar, una forma de explicar, de poner palabra tras palabra tan sencilla y a la vez tan profunda que avergüenzan a los principiantes como yo, aunque al mismo tiempo me animan al otear un objetivo difícil de alcanzar.

Para los que las granjas les aburran tanto como a mí quizá no sea la lectura más recomendada, aunque seguir la prosa de este autor es un placer, pero para los que les vaya un poco el tema de la América profunda de principios del siglo pasado, van a disfrutar como los granjeros al ver crecer el maíz.

Resumen del libro (editorial)

Tres meses después de la boda se mató a sí mismo cuando una enredadera le echó una zancadilla. Mientras yacía agonizante, bajo un árbol, uno de sus compañeros le preguntó si quería dejar algún mensaje para su esposa.
- Sí - dijo Hubert -. Dile que me haga disecar para la parede de la biblioteca, entre el anta macho y el carnero.

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