La conspiración, Dan Brown

Un Thriller, en mayúsculas, negrita y subrayado, eso es la novela del señor Brown.

Reconozco que este tipo de literatura más ligera me hace disfrutar muchísimo, y más como lo presenta el creador del Código da Vinci, capítulos cortos, historias a medias, todo entremezclado con cientos de datos científico-inventados que dan una patina de seguridad sobre lo que nos está redactando que no deja opción a la duda.

"El modelo PH2 que Delta-Dos estaba haciendo volar en ese momento medía sólo un centímetro de longitud, y empleaba un doble par de alas transparentes de bisagra. Manipuló los controles, activó los sensores sónicos del robot, orientó el amplificador parabólico y disminuyó su elevación" ¡Impresionante!, ¿o no?, y lo he escogido al azar, porque párrafos como éste los hay en todas las páginas. Extraordinario.

Igual relata los últimos avances científicos de la NASA, que detalla sin un ápice de duda el sistema de financiación de los candidatos a la presidencia de los EEUU, o el organigrama de organizaciones secretas del país americano, como la ONR, o programas de investigación punteros de nombres rimbombantes resumidos en crípticas iniciales, y nombres, muchos nombres seguidos siempre de sus apellidos. Una trama ágil, acción, acción, acción y más acción mezclada con algún romance, viejas rencillas y personajes de moral distraída. Esos son los elementos que el señor Dan Brown mezcla como nadie en sus novelas.

Mentiras, o exageraciones, literarias mostradas al lector como verdades probadas científicamente. Un genio.

Su estilo me ha recordado vagamente a mis primeras lecturas de este género, con autores como Tom Clancy o Robert Ludlum, maestros de la conspiración interna americana. Un tipo de literatura impensable en Europa, con presidentes del país capaces de ordenar la muerte de inocentes con tal de mantenerse en el poder, o agencias gubernamentales más preocupadas en ocultar verdades que harían cambiar el mundo, que en realizar las tareas para las que fueron creadas. Y no lo digo porque en Europa los políticos o altos mandatarios sean mejores personas, sino porque no imagino a ningún autor poniendo en duda la honestidad del presidente de Bélgica, o explicando con todo lujo de detalles técnicos el poder destructivo del último avión de combate portugués.

Reconozco que los cuatro o cinco días que me he durado la novela los he disfrutado muchísimo, como vivir en una película de acción. 600 páginas de entretenimiento, ¿qué más se puede pedir?

Sin duda recomendable, excepcional para un vuelo largo, para las tardes de verano, para combatir el tedio de los domingos, o simplemente para pasar un buen rato metido en una historia emocionante.

¡Ah! y lo que se aprende de meteoritos...

Resumen del libro (editorial)

En los hielos eternos del Ártico duerme el más fascinante descubrimiento de la historia de la humanidad... y también un intrigante juego de mentiras y engaños. Descubrir la verdad puede exigir un precio demasiado alto.
La analista de inteligencia Rachel Sexton y el oceanógrafo Michael Tolland forman parte del equipo de expertos enviados por la Casa Blanca a un remoto lugar del Ártico, con la misión de autentificar el fabuloso hallazgo que ha realizado la NASA. Un descubrimiento que cambiará el curso de la historia y, de paso, asegurará al presidente su reelección. Sin embargo, una vez allí descubren indicios de que se enfrentan a un fraude científico de proporciones gigantescas. Aislados en el entorno más hostil del planeta, perseguidos por unos implacables asesinos equipados con los últimos adelantos tecnológicos, lucharán por salvar la vida y averiguar la verdad. Mientras tanto, en los pasillos de Washington se libra otra oscura batalla, un juego de traiciones y mentiras donde nadie es lo que parece.
Dan Brown, autor de El Código da Vinci, combina de nuevo la acción trepidante con la más apasionante investigación, en una aventura llena de acción y enigmas científicos.

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