El abuelo que saltó por la ventana y se largo, Jonas Jonasson


Simplón. Creo que esta sería la palabra que utilizaría para describir la novela best-seller del señor Jonasson, “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”.

Plana, simple, con un humor al que no le he encontrado la gracia, la novela se sitúa entre la calidad literaria de “El niño del pijama de rayas” y la vida de “Forrest Gump”. Muy alejado del absurdo inteligente, del esperpento de personajes míticos como Ignatius Reilly, el abuelo Allan Karlsson es un tipo sin mayor interés o complejidad que las estúpidas situaciones en las que lo sitúa su creador, así como el resto de personajes que lo acompañan y que no mejoran en nada la calidad narrativa de la historia. 

A través de la vida de un personaje sin ambiciones, carente de sentimientos, de pasiones, de empatía, que tiene la fortuna casi milagrosa de encontrarse en las más complejas situaciones a lo largo de su vida, de aquí la referencia a Forrest Gump, y de las que siempre sale de la mano de un presidente de los Estados Unidos, de un dictador asiático, del asesino Francisco Franco o del presidente sueco, el autor va hilvanando una historia que recorre el siglo XX de un lado al otro sin ton ni son. Como ejemplo, el protagonista es co-inventor de la bomba atómica al dar, siendo él camarero por casualidad en Los Álamos, el consejo final que necesitaba Oppenheimer para resolver la compleja ecuación de su invento macabro, también es salvador de la esposa de Mao Tse-Tung o de la vida de Franco. Toda la vida del personaje principal está marcada por una serie de casualidades a las que no he encontrado ninguna gracia, ni pies ni cabeza.

Cargado de frases redundantes, chistes malos a los que además el autor añade la explicación, como si el lector fuera imbécil y no tuviera capacidad para comprenderlos por sí mismo, y una justita utilización del suspense, no consigo comprender dónde está la gracia de esta novela para que se hayan vendido cientos de miles de ejemplares…

Resumen del libro (editorial)

A los cien años, aún queda mucho por vivir... El abuelo que saltó por la ventana y se largó representa uno de los éxitos literarios más insólitos que se recuerdan en Suecia. La novela, la primera de un autor desconocido y una rara avis dentro de la nueva hornada de narrativa nórdica, se convirtió en un fenómeno de ventas gracias a las recomendaciones de los lectores. Desde entonces, se han vendido más de un millón de ejemplares, fue Libro del Año y Premio de los Libreros en Suecia en 2010. Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Alian Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adonde ir, se encamina a la estación de autobuses. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Alian se sube sin pensarlo dos veces, con la maleta ajena a rastras. Aún no sabe que el joven es un criminal sin escrúpulos y que la misteriosa maleta contiene cincuenta millones de coronas. Pero Alian Karlsson no es un abuelo centenario cualquiera... y en poco tiempo, tras una alocada aventura, pone todo el país patas arriba. Jonasson urde una historia extremadamente audaz y compleja, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Alian Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, con todo un siglo a sus espaldas, que no teme a la muerte, ¡ni al crimen! Un anciano centenano que no está dispuesto a renunciar al placer de estar vivo.