No dejen de leerla

No dejen de leerla, por Manuel Navarro

Esta opinión es de: Anacaona: La última princesa del Caribe

"He terminado de leer 'Anacaona' con pena de acabarla, y, antes de intentar escribir un comentario sobre ella, pido disculpas si no consigo estar a la altura de la obra. Quizás sea la mejor novela que he leído desde hace tiempo. Mis felicitaciones más efusivas al autor.

Se trata de una novela de ficción histórica que recrea, desde dos puntos de vista (el de los indígenas, mediante un narrador omnisciente de lenguaje actual, y el de los conquistadores, a través de los escritos de Fray Ramón Paner de prosa similar a la lengua de la época), una parte de la historia del descubrimiento de América por Cristobal Colón.

Comienza la narración describiendo el origen de la princesa Anacaona, con un lenguaje claro, fluido, correcto, rico, y la vida apacible de los indígenas, haciendo hincapié en sus costumbres, sus juegos, su organización territorial… en un lugar paradisíaco como la isla La Española. Continúa la narración con la llegada de los castellanos bajo el mando de Cristóbal Colón y los cambios que ello supuso en la vida de los indios, las luchas entre estos, dirigidos por Caonabó, y los invasores, con secuencias trepidantes, para terminar con el sometimiento del pueblo taíno.

Con magníficas descripciones, una prosa exquisita, exuberante como la vegetación que describe, un extenso vocabulario de términos taínos, del que pueden encontrar un glosario al final del libro, un buen trabajo de documentación y una historia interesante y creíble que transmite sentimientos y hace recapacitar sobre cómo debieron ocurrir los hechos en los años del descubrimiento de América, Jordi Diez nos transporta al paraíso y al infierno, y nos mantiene pegados a las páginas de una obra bien estructurada y magníficamente escrita.

Destacable la fuerza de los personajes, en especial los protagonistas principales, la princesa Anacoana y el indio Caonabó, y también de los secundarios, tanto aborígenes como castellanos, de esta maravillosa historia que deja poso.

No dejen de leerla. Les gustará."


Albert Salvadó: Anacaona es literatura, y de la buena.


El señor Albert Salvadó es uno de los mejores escritores que conozco. Fue el revitalizador de la novela histórica en castellano y catalán, ha ganado varios premios literarios en su vasta carrera, tiene en su haber una de las mejores trilogías históricas de la literatura moderna, la historia de Jaume I el Conqueridor, por eso, que una figura de su relevancia hable así de Anacaona, la útlima princesa del Caribe, me llena de una emoción tan intensa que no puedo más que compartirla con todos vosotros. Muchas gracias, Albert, de tot cor, moltes gràcies.

Albert Salvadó
La buena literatura divierte, informa, transmite sentimientos y, además, ayuda a formar el espíritu. Por esa razón, cuando una buena obra literaria cae en nuestras manos, vale la pena mecerse en sus hojas, como si fuese la copa de un gran árbol que se balancea al son de la música que compone una ligera brisa.
Anacaona es literatura, y de la buena. Ésta es una obra obra que hay que leer despacio y perderse entre el análisis de los infinitos detalles que posee.
El ritmo es ágil, como corresponde a una historia plagada de hechos y más hechos y sazonada con sentimientos y reflexiones. La historia te atrapa desde un primer momento, intuyes que hay mucho más de lo que se muestra, pero no hay que caer en la tentación de echar a correr y devorar las palabras que contiene.
Hace tiempo, en una entrevista y a preguntas de un periodista, dije que el gran drama de un historiador es tener que morderse la lengua porque debe ceñirse a los documentos y a los hechos, mientras que el autor de narración histórica posee la inmensa libertad de llenar los corazones de sus personajes con sentimientos e inundar sus mentes con pensamientos. Y he aquí que estamos en presencia de un claro ejemplo de ello.
Hay un gran acierto en la utilización de dos narradores, de dos voces distintas. Una en tercera persona y otra en primera persona, que dan al conjunto un realismo innegable. Máxime, cuando se dejan caer expresiones que recuerdan el lenguaje de otros días, lejanos días, pero no en demasía para no perder al lector. Y esa doble voz nos permite pasar de un bando al otro, del mundo del invasor al universo indígena de una forma suave y sin perder el hilo ni por un instante..
Jordi Díez Rojas indudablemente consigue el objetivo de entretenernos con sus descripciones llenas de colores que van desde los más vivos y propios de un paisaje sin igual, comparable con el Edén, hasta los más oscuros, perversos y agazapados que corresponden al alma humana en sus más bajos instintos.
Jordi de una forma senzilla y llana consigue informarnos de unos hechos acaecidos en los primeros tiempos de la conquista del continente americano, de cómo era la vida en aquellas tierras y de lo que aconteció con sus habitantes que habitaban un lugar maravilloso.
Jordi transmite sentimientos, por supuesto que lo hace, y lo hace con trazo magistral, dibujando escenas que te llegan al alma y sin obviar la dureza de situaciones que te dejan con un sabor amargo en los labios. La realidad es la realidad y de todo hay en la viña del Señor.
Y Jordi ayuda a formar nuestro espíritu al unir a los sentimientos reflexiones que te llevan más allá de las simples palabras. Una notable reflexión sobre el papel del invasor, del ser que deja de ser humano porque olvida que los demás también son humanos y arremete contra todos y contra todo creyendo que el mundo es suyo.
Evidentmente, un análisis de una obra que va dirigida al público no debe desvelar el misterio y yo no lo haré. Quien desee conocer la historia, que la lea despacio y que la disfrute, porque Anacaona fue escrito desde el corazón. De eso no tengo la menor duda.
Una obra completa, bien estructurada y mejor escrita que consigue todos los atributos que la convierten en literatura. He seguido la trayectoria de Jordi con quien, dicho sea de paso, me une una sincera amistad. He intentado dejar a un lado ese detalle y centrarme en la obra, porque creo, también con mucha sinceridad, que merece todos los honores.

Taínos, un pueblo para no olvidar.

Taínos, un pueblo para no olvidar, por Cristina Suárez

Esta opinión es de: Anacaona: La última princesa del Caribe

"Anacaona, Caonabó... Dos nombres propios que representan la historia de un pueblo, los Taínos, los hombres buenos, que habitaban Ahíti, un paraíso lleno de lugares inimaginables, ríos, cascadas, aguas de un mar transparente o el Edén a lo ojos de Fray Ramón Paner. Ellos son el alma de esta historia, de esta realidad que sucedió hace ya unos cuantos siglos, cuando a Cristóbal Colón se le ocurrió la idea de encontrar un camino alternativo para llegar a las Indias y halló la magia de un pueblo que habitaba unas tierras enormemente bellas, unas tierras que los castellanos decidieron hacer suyas, unas tierras cuyos habitantes tuvieron que sufrir la masacre de su pueblo a manos de los que se hacían llamar cristianos.

Conocía parte de esta historia y, cuando pienso en ello, me estremezco al sentir el dolor de unos seres humanos que tuvieron que claudicar ante la superioridad de los conquistadores cuyos actos llevaron a la desolación de los que hasta entonces habitaban esa isla maravillosa que ahora es la República Dominicana. Los relatos de Fray Paner, que son la base de la novela de Jordi Díez, muestran la dureza que aconteció en esos años, la crueldad de los castellanos, su desprecio hacia la vida de los hombres, mujeres, ancianos y niños que asesinaron. Unas personas buenas, que no conocían la mentira ni el odio, que vivían en paz en su Paraíso, respetando sus costumbres, su pasado, sus ancestros y que veían en Caonabó y, más tarde en Anacaona, a aquellos que podrían librarles de tanto horror.

Es una novela para no olvidar, llena de sentimientos y de amor si conseguimos abstraernos de lo que aconteció y pensamos en Anacaona y en su amado Caonabó bañándose en su laguna o recostados en su hamaca, sintiendo la brisa del atardecer. Muy bella su historia y muy triste la que tuvieron que vivir. Siempre que hay alguien que quiere lo que no le pertenece, el dolor está asegurado. Es algo que ha pasado y es algo que sigue pasando en distintas partes del mundo.

Tengo que dar las gracias al autor por escribir esta novela y por permitirnos conocer la vida de la última princesa de Ahíti. Enhorabuena por sus letras y por transmitir tan bien las sensaciones que se esconden entre las páginas de su libro."


Libreteria: Caonabó vs Colón: el choque de dos culturas

Jordi Díez: ‘Anacaona’


Anacaona es una novela rica en emociones, sabores profundos, olores intensos, colores vivos…, llena de vida y vitalidad, la de la desconocida y prácticamente desaparecida cultura taína que ocupó el Mar Caribe.

Pero también de matices grises y negros...

Taj, Andrés Pascual


Taj es una historia de amor un tanto fantástica ambientada en la construcción del famoso Taj Mahal. Y digo fantástica porque el protagonista, Balu, se enamora de la bella Aisha en su niñez, la pierde al llegar a la adolescencia y la recupera bien entrado en la edad madura, siendo el periplo desde esa separación al reencuentro la base de la trama de la novela. No sé, me parece demasiado tiempo esperando a alguien, de ahí la alusión a la fantasía, pero lo cierto es que el señor Pascual utiliza muy bien la situación para armar en ella su historia.

Como decía, el protagonista es Balu, un joven campesino hindú que tiene la habilidad natural del dibujo, algo que en las duras condiciones del campo no vale para mucho, pero que sin embargo le vale la protección y el sobre cariño de su padre, que lo protege del trabajo bruto enfrentándolo al resto de su familia. En ese poblado también vive un cacique que somete a todos los aldeanos a su voluntad y que es padre adoptivo de una bella niña musulmana a la que acogió con la idea de entregarla como regalo al gran Mogol para ganar su favor. Esa niña es Aisha, la otra protagonista y amada de Balu, quien decide abandonar su aldea tras la estela de la niña antes de que caiga en el harén del emperador del Indostán.

En el periplo de la huída, Balu es conocedor de la construcción del templo dedicado a la esposa difunta del emperador, Mumtaz Mahal, y que justamente se encuentra a poca distancia del harén en el que se haya recluida Aisha, lo que le hace presentarse como trabajador en las colosales obras con el objetivo último de colarse en el harén a la primera oportunidad. Allí, y guiado en parte por su buena suerte, por su bondad y por su habilidad con los animales de granja y el dibujo, Balu va asciendo en la escala de obreros hasta que llega a trabajar a las órdenes del gran calígrafo copiando frases del Corán, lo que le da acceso al príncipe heredero y lo acerca un poco más a su amada Aisha. 

La construcción del templo se alarga por años en los que Balu es testigo de las luchas internas entre hermanos para hacerse con el poder, sufre en sus carnes la envidia, despierta el amor aunque jamás lo experimente con ninguna mujer, incluso habiéndose casado con una bella amiga, y se hace con un elenco de amigos que el autor utiliza para explicar las diferentes fases de la creación del templo y de la vida a su alrededor. Y aquí es, en mi opinión, donde más carencias sentí. Valga recordar que la obra es la ganadora del Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio 2016, galardón que creo que recibió con honores, pero que me hubiera gustado que tuviera más de histórica además de novela. Es decir, la historia que enlaza el señor Pascual alrededor del amor imposible de Balu y la construcción del Taj Mahal es correcta, tiene pocos giros y es un tanto previsible, siempre bajo mi punto de vista, por supuesto, pero está bien, engancha al lector, es atractiva, sin embargo, la parte más histórica más técnica de la construcción, de cómo se hizo, de la estructura social hindú, de las artes y las técnicas utilizadas para la creación de semejante maravilla, las pasa un tanto de refilón.

Claro que es posible que el autor fuera más específico en el manuscrito original y que por motivos de edición se hubieran decidido recortar, porque se me hace extraño que alguien escriba una novela ambientada en un monumento tan específico y después la información sobre el mismo sea más bien genérica. Esto que argumento es totalmente fruto de mi imaginación, pero como últimamente hay una tendencia en alza por parte de las editoriales de no “cansar” al lector, he pensado que podría venir por aquí.

Lo cierto es que la novela es muy agradable, está muy bien escrita, no cae demasiado en los tópicos y el lector se ambienta enseguida en el momento histórico de la trama. Se nota que el señor Pascual no es un neófito en esto y que sus letras tienen el temple de la experiencia. Un motivo, este talento, que ya de por sí sería suficiente para abordar y disfrutar la novela, pero que también sería deshonesto por mi parte no destacar que bajo el paraguas del premio que la adorna, esperaba un poco más.

Resumen del libro (editorial)

Una historia de amor con el transfondo de la construcción del Taj Mahal. Una mezcla perfecta entre Los pilares de la Tierra y Las Mil y Una Noches

Poco antes de que la bella emperatriz del Indostán, Mumtaz Mahal, cerrara sus ojos para siempre, su esposo le prometió honrar su recuerdo con el monumento más hermoso jamás construido. Taj es la historia de esa obra magnífica y de sus veinte mil héroes: arquitectos, calígrafos, maestros artesanos y obreros que, encaramados a lomos de elefantes, arrastraban enormes bloques de mármol. Una narración épica vista a través de la mirada de Balu, un muchacho del desierto con unas dotes extraordinarias para el dibujo, que se enfrentará a todos los convencionalismos para recuperar a su amada Aisha, recluida en el harén del soberano. Con el esplendor y las traiciones de la corte del Gran Mogol como telón de fondo, esta apasionante novela nos sumerge en un tiempo de leyenda, cuando todo un imperio trabajó al unísono para superar el mayor de los desafíos.