Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson

Cuando un amigo me trajo esta novela directamente desde España reconozco que no le hice muy buena cara. Después me enteré que era uno de los booms literarios del momento, y todavía me pareció peor.

Sin embargo comencé a leerla y me alegro enormemente de haberlo hecho.

El señor Stieg Larsson ha construido una trama en poco más de 600 páginas que te deja sin aliento, literalmente. La leí en tres noches, que me mantuvieron durante sus tres días en estado catatónico, tras sesiones de lectura que se alargaron más allá de las tres de la madrugada.

Mientras la leía me veía atacado por un fuerte dolor de estómago, y por un estado de nerviosismo que me obligaba a levantarme y pasear por la habitación antes de enganchar de nuevo el hilo. No es una novela, es un opiáceo extremadamente adictivo.

El Sr. Larsson crea en esta novela un sinfín de personajes, cada uno bastante bien definido, y que al principio te desorientan un poco, sobre todo porque una gran parte de ellos tienen el mismo apellido. El ambiente es enfermizo, cerrado, frío y espeso, una isla sueca para ser más exactos, en la que se esconde un gran misterio, objetivo del protagonista de la novela, pero no lo más importante de ella.

La desaparición de una adolescente cuatro décadas atrás se convierte en la obsesión de un magnate sueco venido a menos y que, en los últimos días de su vida, al ver que no va a ser capaz de desentramar lo que ocurrió, contrata a un periodista de investigación económica, a su vez degradado y condenado por publicar información falsa y difamación. Tampoco esto, hilo sobre el que se teje toda la trama, es lo más importante de la novela.

El protagonista, un periodista, Mikael Blomkvist, es el redactor jefe de la revista Millenium donde comparte redacción y relación con una compañera, a su vez casada con un hombre que acepta la doble elección sexual de su esposa, lo más normal en una sociedad abierta y exenta de falsa moralina como la sueca.
Durante la investigación se ve apoyado por un nuevo personaje, de gran fuerza, Lisbeth Salander, una joven, anorexica, de estética dudosa, absolutamente inadaptada e insocial hasta el extremo de ser tutelada por los organismos estatales que dudan de su capacidad, pero de una inteligencia rayana en la genialidad.

Con estos personajes, sazonados en una isla encantadora en apariencia (pero en la que hace un frío de morirse) y con una familia, los Vanger, en la que cada miembro es un tipo más raro que el anterior, nazis, locos, brujas, pederastas, buenos, muy buenos, e incluso asesinos a juzgar por la desparación de la adolescente en un momento en el que en la isla sólo habían miembros de esta familia, construye el señor Larsson su novela. Una novela que, como muy bien indica su título, denuncia el machismo y los malos tratos que reciben las mujeres suecas en esa gran sociedad.

Sin embargo no sólo hace un canto contra el maltrato de las mujeres, sino que la novela es una denuncia y una crítica al sueño sueco, a una sociedad en apariencia abierta, ordenada, tolerante y madura, pero que destroza a los que no casan con el patrón estandard, que esconde los más ruínes actos bajo una capa de normalidad y en la que nunca pasa nada, porque de nada se informa. Una sociedad en la que se ocultan antiguos fascistas nazis, o en la que los escándalos económicos se maquillan tras un halo de empresas modelo del capitalismo actual. Un grito, en definitiva, contra los abusos de un sistema de sociedad en apariencia perfecto y que debe haber revuelto a más de uno en sus confortables habitaciones con calefacción a tope del país nórdico.

Hay sin embargo un par de detalles que no me han gustado, uno la gran cantidad de marcas suecas que aparecen en la novela y, que bajo mi punto de vista, no aportan nada, y otro las descripciones un tanto ridículas que hace de los equipos informáticos de los protagonistas, con detalle incluso de las marcas y modelos de sus piezas..., creo que eso es un error que con el tiempo se irá maginificando por anacrónico.

Pero esto es un pequeño mal en una obra mayor. No sé que me quedará dentro de unos meses, cuando su lectura se vea superada por nuevas novelas, sin embargo si debo decir que he disfrutado muchísimo con su lectura, bueno, si disfrutar es no dormir de la angustia y retorcerme como un feto por los nervios...

Estoy deseando agarrar la segunda novela de este autor, el cual por cierto falleció al entregar a la editorial la tercera, y a la postre, última entrega de la saga.

Un último consejo de un gallina confeso, no la leáis sólos, ni en invierno, ni en un lugar poco iluminado...

Resumen del libro (editorial)

El primer volumen de una serie que se ha convertido en un fenómeno mundial. El protagonista de la novela se llama Mikael. Ha trabajado durante mucho tiempo en una revista de sociología y de economía. Ese es su único currículo como «investigador». Sin embargo, en el ocaso de su vida recibe un encargo sorprendente. Un hombre llamado Henrik Vanger le pide que investigue una desaparición que se remonta muy atrás en el tiempo. La de su sobrina, que quizás fue asesinada. En cualquier otro momento de su vida Mikael, que ha sido una auténtica estrella del periodismo, hubiera renunciado, pero éste no es un momento cualquiera. Mikael tiene problemas con la justicia, está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. De manera que se hace ayudar por Lisbeth Salander. Lisbeth es una mujer turbadora, incontrolable, socialmente inadaptada, con todas las partes del cuerpo o bien tatuadas o bien perforadas por piercings. Pero tiene extraordinarias cualidades como investigadora, entre ellas una excelente memoria fotográfica y un extraordinario dominio informático que le permitirán encontrar lo inencontrable.

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