La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa


Hace casi una semana que finalicé esta magnífica novela. Desde entonces le estoy dando vueltas a lo que debo escribir sobre ella sin tener una idea clara. Reconozco que no sé qué decir.

Podría decir que es una novela extraordinaria, manirme de la fórmula clásica diciendo que es una obra excepcional que marcó una época, una novela autobiográfica reconvertida en fábula que trata la relación entre un adolescente y una mujer madura, quien además es su tía política, podría decir también que la obra del señor Vargas Llosa detalla la sociedad limeña en los años 50. Incluso podría utilizar como guión principal del artículo la relación “tortuoincestuosa” que se adivina entre ambos parientes. Las dificultades de un adolescente para entrar de pleno en la madurez, la estructura social de la clase media, los intereses de un país, la fuerza de la juventud, la candidez de la misma juventud, la presión externa que nos arropa toda la vida para que no nos salgamos de los límites impuestos, en fin, podría tomar muchos caminos argumentales para hablar de esta novela.

Y sin embargo todos ellos me parecen vanos en comparación al descubrimiento de un personaje increíble, con todos los matices y significados de esta palabra, el Escribidor. Es evidente que la novela es autobiográfica, como se puede comprobar en los miles de resúmenes de la vida del señor Vargas Llosa, y que la relación entre su persona y su tía política, así como la presión familiar, el secreto que se convierte en realidad, y todo lo que ello conlleva, son reales, pero no puedo creer que existiera un tipo como el Escribidor.

El señor Vargas Llosa crea, o transforma, un personaje maravilloso que es quien, para mí, le da consistencia a la novela transmutándola de diario personal a una gran obra literaria. Un tipo bajito, feo, vestido siempre con un traje (terno) negro, con corbatita, que jamás ha leído un libro, del que no se le conoce origen más allá de un pasado boliviano difuso, y de quien solo se le saben un par de vicios, las infusiones y el odio a los argentinos. Un tipo sin embargo con una capacidad narrativa infinita, una comprensión humana básica excepcional, y una producción literaria a la que dedica veinte horas diarias. El alter ego del autor. El alter ego de cualquier autor, un tipo capaz de crear y escribir veinticuatro horas al día sin más pasión vital que ésa. La mente de un autor retratada en un personaje fascinante.

El Escribidor, Pedro Camacho, no es ni siquiera un escritor o un guionista de cine, es un Escribidor (al que yo no me atrevo a colocar en minúsculas), un folletinista de radioteatros que trabaja en la misma emisora que el protagonista, el propio Vargas Llosa, y que se encarga de escribir los radioteatros que entretendrán a medio país. Un oficio menor, sin duda, pero el motivo último de la vida de Pedro Camacho. Él vive para su creación, escribe los guiones, los dirige e incluso los interpreta. Todo lo que no pertenezca a alguna de esas tres facetas carece de importancia en la vida del Escribidor.

Con gran inteligencia, el señor Mario Vargas Llosa coloca los folletines de Pedro Camacho intercalados en la historia de sus amores con la tía Julia, algo que, si bien está excelentemente bien escrita, para mí tiene un interés relativo, pero los folletines son perlas de chocolate en un helado de vainilla dulce, cuentos breves de una calidad literaria excelsa. Bromas literatas del autor, licencias otorgadas bajo seudónimo para escribir lo que le vino en gana de la forma que le apeteció y que forman, para mí, un conjunto de cuentos maravillosos plagados de personajes magníficos, más reales y vitales que la propia tía Julia y Mario Vargas Llosa.

La tía Julia y el escribidor es sin duda una excelente novela que forma parte de la obra de un premio Nobel, algo que por sí mismo ya tiene el gancho suficiente para despertar interés y hacer el intento de acercarse a la novela. Ahora bien, no acercarse al Escribidor e instalarlo con trono dorado en el imaginario de personajes que pueblan la memoria de todo lector es como viajar a Suiza y no probar la fondue.

Claro que siempre hay quienes son alérgicos al queso o, como en mi caso, a los manifiestos por la unidad de algunas cosas y la desaparición de otras…

Resumen del libro (editorial)

«El género novelesco no ha nacido para contar verdades, éstas, al pasar a la ficción, se vuelven siempre mentiras.»

Ya en el título de esta novela de Mario Vargas Llosa, publicada en 1977, se recoge la doble historia en que se vertebra su argumento: por un lado, la relación amorosa del joven escritor Varguitas con una mujer de su familia mayor que él, la tía Julia; y por otro, la desaforada presencia del folletinista Pedro Camacho en la misma emisora de radio donde Varguitas trabaja.

La noble pasión amorosa entre la tía Julia y el aprendiz de novelista, que la sociedad limeña de los años cincuenta trata por todos los medios de impedir, se combina en esta novela de Vargas Llosa con las narraciones truculentas del folletinista de las ondas. El contrapunto de una encendida pasión con aires shakesperianos y su correlato melodramático y la inesperada confluencia del devoto de la alta literatura y el escribidor rastrero son algunas claves de esta narración mayor de Mario Vargas Llosa.

La tía Julia y el escribidor reúne el interés de los relatos de aventuras, donde la atención del lector queda sujeta a un final feliz continuamente postergado, y el más desternillante y grotesco pasatiempo, gracias sin duda a las divertidas aportaciones del escribidor Camacho, uno de los grandes personajes del novelista peruano.

PD. Por cierto, buscando en Internet la imagen de la portada del libro que ilustra este artículo, he encontrado la triste noticia de la muerte de la tía Julia. Descanse en paz.

2 comentaris:

  1. Hola! Sigo mucho el blog. En este momento estoy leyendo "Conversación en la Catedral" y me parece increíble. Me encanta.

    Con que libro me recomiendas seguir?

    Creo que pronto caera "La tia julia y el escribidor" o "Travesuras de la niña mala".

    Buenas reseñas.
    Saludos.

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  2. Hola Criticon, muchas gracias por tus palabras y por pasar por el blog!
    La tía Julia y el escribidor es extraordinaria! !

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