El puente de los Asesinos, Arturo Pérez-Reverte

Estamos de enhorabuena, ¡el mejor Alatriste ha vuelto!

Tras un par de aventuras del famoso capitán un poco aburridas, por lo menos para mí, como fueron “El caballero del jubón amarillo” y, especialmente, “Corsarios de Levante”, el señor Arturo Pérez Reverte nos ha regalado con esta última entrega una novela fascinante, extraordinaria, brutal, aventura en estado puro, una pieza maestra de la literatura del Siglo de Oro escrita, por increíble que parezca, en el siglo XXI.

Reconozco que se me hace muy difícil explicar esta novela porque me lo he pasado tan bien con su lectura que lo único que se me ocurre es decir que el Capitán sacó su espada y chas, chas contra el italiano, que se hizo su amigo, pero que es un canalla, con quien tiraron pistoletazos, pum, pum, y golpes de daga al cuello, zasss, y la sangre salía a borbotones de la gola del veneciano, y… como un niño explicando una película de Spilberg a sus amigos.

Se me hace del todo increíble que alguien pueda amalgamar con tanta maestría la literatura ágil de nuestros días con los vocablos y el ritmo del castellano antiguo. No comprendo cómo este señor lo ha podido hacer, pero sobre todo cómo lo ha podido hacer tan bien.

En esta nueva entrega del Capitán Alatriste nos encontramos con un personaje principal un tanto envejecido, con sus amigos habituales, Malatesta incluido, y el joven Íñigo Balboa en su papel de narrador, que deben realizar un asalto a una Venecia extraordinariamente bien retratada. No diré mucho más para aquellos que no la hayáis leído y tengáis intenciones de hacerlo, solo que en esta ocasión, una de las cosas que más me ha fascinado es que el autor escribe, ya no en castellano viejo, sino en todos los idiomas, árabe, veneciano, italiano y catalán, imitando las voces de los protagonistas, lo que le da un realismo a la novela brutal.

Acercarse a esta obra requiere de un estómago duro y de un paladar acostumbrado al rancio, como el queso viejo y el vino picado de los bares del interior, porque así son sus personajes, sus letras, los escenarios (magníficamente bien detallados), y la trama.

Quiero agradecer al señor Arturo Pérez Reverte que creara este personaje y su saga, los ratos extraordinarios que me ha hecho pasar, sobre todo con ésta última entrega, son impagables. Para mí, éste es el mejor Alatriste de toda la saga.

Dejo un par de retazos de la novela que me han parecido extraordinarios, como todas las definiciones que hace, ya sean de países, pueblos, lugares, personajes o caracteres. Sé que se me nota que pierdo baba en cada párrafo, pero de verdad que hacía mucho tiempo que no vivía una aventura tan intensa sin moverme de casa.

“Los adversarios permanecían inmóviles, estudiándose, tendidas las espadas que ni siquiera llegaban a rozarse. Pendiente cada cual de su enemigo, mirándole los ojos y no la punta del hierro. Prevenidos a la intención. Yo sabía de sobra – también aquel era mi oficio, pardiez – que entre espadachines de su cuajo no habría juego de pies, ni batir prolongado de toledanas y vizcaínas, ni tretas ingeniosas que esperar. Allí se fiaba todo al entrar y salir de conclusión, a la estocada de punta rápida y la cuchillada veloz como un relámpago. Ninguno iba a arriesgarse si no era sobre seguro. Y así estaban, al acecho, en silencio, perfilados y vigilándose como gavilanes, esperando que descompusiera la guardia el otro. Buscando el hueco por donde meter acero hasta el ánima”

O este otro

“Pues nada define mejor la España de mi siglo, y la de todos, que la imagen del hidalgo pobre y miserable, muerto de hambre, que no trabaja porque es rebaje de su condición; y aunque ayuna a diario sale a la calle con espada, dándose aires, y se echa migas de pan en la barba para que sus vecinos piensen que ha comido.”

Lamento no haber podido hacer un análisis más correcto o concreto de la novela, sobre todo para aquellos que venís buscando resúmenes que copiar y pegar en vuestros trabajos obligados, pero la agitación todavía me mantiene “mirando hacia la parte que daba al mar abierto. En la franja lejana, soleada y azul, el rayo de luz que se abría paso entre las nubes iluminaba las velas blancas de una embarcación que navegaba hacia la isla de los Esqueletos”.

Si esto lo engancha Hollywood…

Resumen del libro (editorial)

«Diego Alatriste bajó del carruaje y miró en torno, descon¬fiado. Tenía por sana costumbre, antes de entrar en un sitio incierto, establecer por dónde iba a irse, o intentarlo, si las cosas terminaban complicándose. El billete que le ordenaba acompañar al hombre de negro estaba firmado por el sargento mayor del tercio de Nápoles, y no admitía discusión alguna; pero nada más se aclaraba en él.»

Nápoles, Roma y Milán son algunos escenarios de esta nueva aventura del capitán Alatriste. Acompañado del joven Íñigo Balboa, a Alatriste le ordenan intervenir en una conjura crucial para la corona española: un golpe de mano en Venecia para asesinar al dogo durante la misa de Navidad, e imponer por la fuerza un gobierno favorable a la corte del rey católico en ese estado de Italia.

Para Alatriste y sus camaradas —el veterano Sebastián Copons y el peligroso moro Gurriato, entre otros—, la misión se presenta difícil, arriesgada y llena de sorpresas. Suicida, tal vez; pero no imposible.

La sexta vía, Patricio Sturlese

Quizá haya sido porque no era el libro que deseaba leer, quizá porque tanta novela histórica ya me está aburriendo un poco, quizá porque en verdad la novela es extremadamente larga, pero la verdad es que se me ha hecho interminable esta segunda entrega de la vida del inquisidor Ángelo DeGrasso.

Ya la primera novela que leí de este autor (que tiene un mérito extraordinario por lo bien documentado que parece) no me acabó de convencer, El Inquisidor, pero me gustó más que esta segunda.

Esta segunda parte comienza justo donde finalizó la primera, con el personaje principal derrotado y herido, y el Necronomicon en manos de los enemigos de la Corpus Care, una especie de fundación a favor de la razón y preservación de los valores de Dios. Si en la primera parte una de las cosas que más me sorprendió, y menos me agradó, fue el continuo cambio de Ángelo DeGrasso, que pasa de ser el más cruel de los inquisidores a un experto amante y enamorado, en esta ocasión pasa de inquisidor a enamorado, de enamorado a Indiana Jones, y de Indiana Jones a gran maestre. No sé, creo que el personaje del Ángel Negro, como se le conoce en su faceta inquisitorial, es un gran hallazgo, uno de esos personajes literarios que recordarás por siempre, pero sus continuas contradicciones lo hacen poco creíble.

Lo mismo me ha ocurrido con un personaje nuevo y principal, una chica de aspecto angelical que esconde a un demonio, y que se mezcla en la vida de todos los personajes de la novela, siendo en muchos momentos incluso la portadora del hilo argumental. Pues bien, este personaje pasa de la bondad y el arrepentimiento a la maldad más extrema sin causas aparentes. Es un personaje además que usurpa el nombre de la hija de un conde y que, prácticamente desde su primera aparición, se descubre el engaño, pero sin embargo lo mantiene hasta el final de la novela con total impunidad.

Extraordinarios los personajes de "los malos", de la secta de los brujos, porque ellos por lo menos no sufren esas esquizofrenias y sus recorridos son coherentes.

Tampoco me ha gustado demasiado la cantidad de giros y giros que da el argumento principal, ahora se pierde una cosa, ahora aparece por arte de encantamiento, ahora muere un personaje, pero no, estaba solo herido, ahora se pierde una batalla que deja un condado arrasado, pero no, renace de la nada con un ejército en perfecto estado..., en resumen una gran novela por su documentación, por la historia, por algunos personajes excelentes (Darko, por ejemplo), pero que no me ha terminado de gustar y se me ha hecho muy larga. Como un pastel en el que, después de echar todos los ingredientes, la amasadora no hubiera realizado su trabajo constante de apelmazar y estirar la masa, y el resultado hubiera sido un pastel con grumos.

Resumen del libro (editorial)

Descubre una épica aventura que podría cambiar el rumbo de la cristiandad.

Cuando una misteriosa reliquia llega a manos del inquisidor Angelo DeGrasso, el equilibrio de poderes en la Italia de fnales del siglo XVI vuelve a tambalearse. Se trata de la pista que conduce hasta el escondite de la Sexta Vía —la Vía Dolorosa—, un silogismo de santo Tomás de Aquino que demuestra defnitivamente la existencia de Dios. La Iglesia teme por la extinción de la fe en detrimento de la razón. Los adoradores del diablo ven una oportunidad inmejorable para terminar con la cristiandad. Y los miembros de la Corpus Carus deben mantener esa prueba oculta a toda costa.

Empieza una lucha sin tregua en la que el sexo, la magia negra, la traición y la ambición de poder son simples monedas de cambio en el tablero sobre el que libran batalla el bien y el mal. Una batalla donde las fronteras entre ambos bandos están más difusas que nunca. Una batalla donde la fe es una peligrosa arma de doble filo. Una batalla que puede decidir el destino de la humanidad.

Obre els ulls i desperta, Albert Salvadó

Una aposta arriscada la del Albert. Com sempre he fet en totes les obres que he comentat d’ell, abans de continuar vull recordar que l’Albert és amic meu i que això, vulgui jo o no, és molt possible que alteri la meva visió de la novel•la. Confio en que no passarà i que aquells que l’hagueu llegida coincidireu prou amb les meves paraules.

Deia que aquesta última novel•la del senyor Salvadó és arriscada, potser no tant com ho va ser L’informe Phaeton, però quasi.

Dic això perquè realment sembla que l’autor ja no es conforma amb explicar una història, ben explicada per cert, amb crear uns personatges, situacions, trames, llocs, esdeveniments, desenllaços, tot extraordinàriament ben recreat, i fer passar una bona estona als seus lectors. Ja no n’hi ha prou amb això, ara te la necessitat de fer-nos entendre una manera nova de mirar, bé, potser no tan nova, però sí una mica oblidada per la quantitat de soroll innecessari que omple les vides de la majoria de la gent. El seu títol és prou revelador de les seves intencions, Obre els ulls i desperta. En present imperatiu, per no deixar dubtes.

Quan vaig parlar amb ell abans de llegir la novel•la (i fer-me amb l’exemplar signat, hehehe) em va dir que s’havia produït un canvi en la seva escriptura, i crec que és a això a lo que es referia, a aquesta manera de embolicar-nos en dubtes existencials, pensaments i creences que potser hem oblidat plantejar-nos, per després donar-nos una sortida, un forat pel que seguir estirant del fil que ens deixa anar, i trobar respostes. Ell, és clar, ens presenta les seves de respostes, però sense fer-ne dogma, i deixant sempre la porta oberta a que cadascun de nosaltres pensem i meditem sobre algunes de les veritats de la vida.

Per posar en pràctica tot lo que us acabo de mig anticipar recrea un moment a la història molt important perquè va ser dels més sonats en la batalla entre la intel•ligència i la intolerància, entre el buscar respostes i amagar-les per por al lliure pensament de les persones. Aquest moment és l’empresonament d’en Galileu Galilei per la inquisició. Situa la novel•la a Pisa, a meitats del segle XVII, i la fa córrer pels seus carrers amb la creació magistral d’un personatge, en Tolino Salermo, que es fica al cor del lector de seguida. En Tolino, un noi amb problemes físics, aconsegueix l’accés a la Universitat de Pisa, pou de pensaments, d’estudiants inquiets, de recerca de respostes en moltes branques, però també controlada per l’Església i per la seva ma més carinyossa, la Santa Inquisició. Amors, dubtes, amistats, traïcions, superació personal, atreviment, por i valor es barregen amb mestria per l’autor, de qui no és pot oblidar és un mestre en la novel•la històrica, de manera que tota la seva capacitat literària es plega davant la història d’en Tolino i la seva recerca vital de la Rosa de Jade.

Sense dubte és una novel•la que podria haver estat emmarcada en qualsevol altre moment històric, i fins i tot quasi fent servir els mateixos personatges, però el senyor Salvadó ha decidit situar-la a Pisa en el moment històric detallat i per això ens situa primer a tots allà, de la ma experta de qui sap recrear el passat com si fos el present més actual.

Una bona novel•la que et fa gaudir al màxim, que es llegeix amb comoditat i que amaga, com si es tractés de L’Alquimista d’en Coelho, molt més a les seves lletres de lo que es veu a primera vista.

Obriu els ulls i endinseu-vos en un despertar tan agradable com el d’un diumenge sense feina.

Resum del llibre (editorial)

El savi Václac Hus, ciutadà de Praga en la primera meitat del segle XVII, rep a casa seva un rodamón de Pisa anomenat Tolino Salerno. El viatger pregunta a Václav si coneix l’origen d’un misteri que l’obsessiona: l’anomenada Rosa de Jade. Václav confia en el jove Salerno i li conta la llegenda d’un cristall tallat en forma de rosa posseïdor d’un secret, el de la bellesa eterna, fins ara, però, il·localitzable.

Tolino, al seu torn, narra a Václav el seu periple vital i el seu afany de retorn al lloc on va originar-se l’obsessió que el desterra: la Universitat de Pisa, on Fredo, un exprofessor misteriós i solitari, defensor de Galileu i enfrontat a un món acadèmic monolític i a la jerarquia catòlica de Roma, li va fer obrir unes portes que duen a una interpretació de l’univers que desborda els sentits i la imaginació.

Pantaleón y las visitadoras, Mario Vargas Llosa

Al capitán Pantaleón Pantoja le encomendaron la peor de todas las misiones posibles, la que más problemas podría crear a cualquier hombre de la división de Intendencia del Glorioso Ejército del Perú, a cualquiera menos a Pan Pan.

¡Qué historia! No sé en qué momento a alguien se le puede ocurrir una historia como la de las visitadoras, SVGPFA, si realmente esto se planteó alguna vez como algo serio y el autor lo aprovechó para novelarlo, o bien si fue de su propia cosecha, pero fuera como fuera crear una historia tan extraordinaria de un hecho como llevar prostitutas a los cuarteles más apartados del Amazonas peruano, para que los soldados no cometan atrocidades, como algo de lo más cotidiano es de mucho mérito.

Narrada en buena parte a través de los partes militares que el propio capitán de Intendencia, Pantaleón Pantoja, dirige a sus superiores sobre el estado de cumplimiento del servicio que le han encomendado es un gran acierto. Valga un ejemplo de los partes tipo:
Dios guarde a Usted. Firmado Capitán EP PANTALEON PANTOJA c.c. al general Felipe Collazos, jefe de Administración, Intendencia y Servicios Varios del Ejército y al general Roger Scavino, comandante en jefe de la V Región (Amazonía). Fecha de la visita del convoy número 32: 3 de noviembre de 1957. Medio de transporte y personal: Barco Eva. Jefe del convoy: Chino Porfirio. Visitadoras: Coca, Pechuga, Lalita, Sandra, Iris, Juana, Loreta, Brasileña, Roberta y Eduviges. Permanencia en la Guarnición: seis (6) horas, de las 14 a las 20. Número de usuarios y desarrollo de las prestaciones: Ciento noventidós (192) usuarios. Imprevistos: La Asistencia Médica de esta unidad descubrió, viajando en el convoy número 32, tramposamente vestido de mujer, a un polizonte, quien, entregado a la Prevención e interrogado admitió que había inventado ser una nueva visitadora de nombre Adriana, y descubriéndose la superchería cuando la supuesta Adriana inventó una enfermedad ante su primer cliente, el número Rogelio Simonsa, para no brindar la prestación por el sitio debido, proponiendo en cambio realizarla de manera sodomita o contranatura … confesó que siendo invertido pasivo desde hace muchos años, su verdadera intención había sido practicar su vicio con la tropa, para demostrarse a sí mismo que podía suplantar con creces a una mujer en funciones de visitadora.

Y éste es solo un mínimo ejemplo de la novela, si bien sirve para describir la prosa que la ocupa durante buena parte de la misma, no deja de ser un recurso más. El resto de la novela se describe desde diferentes puntos de vista, ahora en primera persona, ahora por un narrador omnipresente, y una buena parte de la presentación escrita a dos temas en el mismo diálogo, al estilo de la prosa de Conversación en la Catedral. Extraordinario.

Con ésta creo que cierro el capítulo Vargas Llosa después de haber leído casi todas, o todas sus grandes. Me guardaré el Sueño del Celta, que descansa en mi librería para dentro de unos años, y Los cuadernos de Don Rigoberto (aunque ésta igual cae antes de tiempo). Me alegro de haber recobrado el apetito por la prosa de Vargas Llosa, que nunca por su persona ni por sus comentarios o ideas políticas.

Pantaleón y las Visitadoras era la última que me quedaba (sin contar con los mencionados Cuadernos de don Rigoberto) y reconozco que de nuevo me ha encantado su lectura. Cómo es capaz este escritor de envolver con un halo de dignidad algo como un servicio de prostitución al por mayor, cómo ha conseguido que el lector se ponga de parte de don Pan Pan (como conocen las prostitutas al capitán) y pierda de vista la aberración que supone que veinte soldados abusen diariamente de cada una de las mujeres que integran el cuerpo de putas nombrado con el eufemismo de Visitadoras, como intercala con la trama principal otras de menores que entran y salen de la novela al más puro estilo guadianil, pero sin cuyas historias la novela no estaría completa. Cómo puede hacer entender al más ignorante de sus lectores la superchería indígena con la invención de la orden del Arca y sus hermanos. Es fascinante la facilidad de este premio Nobel para hacer sencillo algo que en realidad goza de una complicación extrema.

La envidia, la codicia, la superstición, la ignorancia, el abuso humano, los valores, la familia, las apariencias, la sacralización de estúpidas instituciones, pero sobre todo los más carnales instintos disfrazados por el ingenio humano (lo único que creo nos diferencia de los animales, la forma de enmascarar lo que ellos simplemente ejecutan por instinto), la ambición y la derrota, todo ello mezclado en cantidades perfectas para el deleite del lector.

Me cuesta mucho comprender cómo alguien puede imaginar en su cabeza una historia plagada de personajes e historias paralelas y después plasmarlo en una novela con total normalidad sin que las descripciones, los personajes, o los increíbles sucesos que en ella ocurren chirríen en ningún momento. Es de “traca i mocador”, como decimos en esa lengua que el señor Vargas Llosa eliminaría de un plumazo si tuviera el poder para hacerlo.

Una gran novela, una gran historia, unos grandes personajes, Chuchupe, Porfirio, Pechuga, el Tigre Collazos, Chupito, la Brasileña, doña Leonor y don Pantaleón Pantoja, quien debió haber acabado siendo un héroe y tuvo que conformarse con no haber cogido la tuberculosis. En fin, que viva Pantilandia, pero solo en las páginas de una novela.

Resumen del libro (editorial)

Pantaleón Pantoja, un capitán del Ejército recientemente ascendido, recibe la misión de establecer un servicio de prostitución pata las Fuerzas Armadas del Perú en el más absoluto secreto militar. Estricto cumplidor del deber que le ha sido asignado, Pantaleón se traslada a Iquitos, en plena selva, para llevar a cabo su cometido, pero se entrega a esta misión con tal obcecación que termina por poner en peligro el engranaje que él mismo ha puesto en movimiento. Así arranca la novela de Mario Vargas Llosa Pantaleón y las visitadoras, publicada en 1973 y llevada posteriormente al cine.

Mario Vargas Llosa utiliza esta anécdota para subrayar la hipocresía de las instituciones que se llaman ejemplares y del oficio más viejo del mundo. El eterno debate entre verdad y mentira, entre necesidad y virtud, y las perniciosas consecuencias que depara a veces la observancia rigurosa del deber son valores fundamentales de esta extraordinaria novela.

Concebida y ensamblada con pericia de maestro, Pantaleón y las visitadoras supone un giro en la obra narrativa de Mario Vargas Llosa. El realismo social presente en sus primeras obras da paso a una precisa dosificación del sentido del humor, la sátira y la ironía que enriquecen sin mesura el desarrollo de su peculiar universo literario.

La soledad de los números primos, Paolo Giordano

Ésta es una de las pocas novelas que he preferido esperar un par de días desde que finalicé su lectura hasta escribir la opinión que me merece, y el motivo es que me gustó tanto que no sabía si el resultado era fruto de un enamoramiento pasajero, o del verdadero amor por la obra. Después de tres días reconozco que no estoy tan emocionado como cuando la finalicé, pero sí que es una pieza extraordinaria.

La soledad de los números primos toma su título de la relación matemática que existe entre algunos números primos, casi correlativos, pero separados por un número intermedio que los separa, el 3 y el 5, o el 11 y el 13, para poner un ejemplo a mi estatura matemática.

Así pues, partiendo de esta premisa matemática apta para todos los públicos, el señor Giordano construye una historia de dos personajes principales, Mattia y Alice, que al igual que los números primos, sus vidas corren cercanas y paralelas. Como argumento tampoco es el más original del mundo, historias dependientes que cada vez que parece que se van a cruzar resultan ser solo un efecto óptico todos tenemos varias en la mente. Ni que uno de los protagonistas, Mattia, sea un matemático de éxito porque en en la frialdad lógica de los números es en el único lugar en el que se siente seguro, ya que también de esto tenemos cientos de ejemplos literarios y cinematrográficos. 

Tampoco que Alice sea una adulta un poco desequilbrada e insegura tras una adolescencia terrible de rechazo y poca popularidad.

No, para mí lo que personalmente me ha dejado sin habla son tres aspectos principales, el primero el trauma infantil de Mattia y Alice que se relata en los dos primeros capítulos. Yo vivo en una zona caribeña y puedo asegurar que la noche que dejé a Alice en la nieve estaba tan angustiado que tuve que taparme para soportar el terrible frío que asolaba a la niña, y la historia de Mattia, qué voy a decir, si mi hijo está en la edad del protagonista cuando vive el incidente. Dos capítulos iniciales que destrozan al lector en la misma medida que a los personajes.

A partir de aquí comienza el segundo aspecto que me ha fascinado, el crecimiento. Muchas novelas que abarcan periodos largos de tiempo tienden a despachar al personalidad de los personajes con retazos de sus vidas pasadas, frases puestas poco antes de un diálogo o de una descripción para que el lector tenga una idea de porqué va a pasar lo que sigue. El señor Giordano ha construido la vida de Alice y Mattia frente a nuestros ojos para que comprendamos porqué son como son en cada momento de sus vidas. Bárbaros los años de adolescencia y la terminación de la niñez, la relación con los padres de cada uno de ellos, con los amigos, con la sociedad que los rodea, como poco a poco van comprendiendo que son únicos y que están solos, como los números primos, y que la única compañía que pueden llegar a lograr de cierta calidad es la de otro solitario como ellos, lo que da paso al tercer tema que destacaría en la novela, el último gran personaje, la soledad.

La lectura de La soledad de los números primos te hiela el corazón como si te fueras adentrando en una nube de niebla helada que te aísla cada vez más del resto del mundo. Pero no es una soledad ficticia, o una soledad que afecte a los dos personajes principales, especiales por lo acaecido en sus niñeces, es una soledad común, real, compartida por todos los miembros de la novela, por los protagonistas, por supuesto, por las familias, por los amigos, por el entorno que crean estos dos seres apartados por sendas historias, y que acaban aislando al mismo lector.

Sin duda esta novela me ha impactado, y eso que reconozco que cada vez que veo una obra con veinte frases extraídas de los periódicos para su promoción me tiemblan las rodillas, porque sé que una buena parte de ellas han sido escritas por las mismas editoriales. Una de estas reseñas de la contraportada dice:

"Nada escapa a la atención de Giordano, que observa a sus personajes con la delicadeza feroz de quien sabe que la vida se compone de fragmentos, todos preciosos" La República.

Y es cierto, La soledad de los números primos es una novela hecha con fragmentos, todos preciosos, de la vida de dos personajes fascinantes.

Resumen del libro (editorial)

“Con tan sólo veintiséis años, Paolo Giordano se ha convertido en el fenómeno editorial más relevante de los últimos tiempos en Italia. La soledad de los números primos, primera novela de este licenciado en Física Teórica, ha sido galardonada con el Premio Strega 2008 —el más importante de Italia— y ha conseguido un éxito sin precedentes para un autor novel: más de un millón de ejemplares vendidos. Asimismo, ha despertado un gran interés internacional y será traducida a veintitrés idiomas.

Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.

Los renglones torcidos de Dios, Torcuato Luca de Tena

Reconozco que le tenía pánico a esta novela. Su nombre, Los renglones torcidos de Dios, el autor, Torcuato Luca de Tena, ex-director de ABC, miembro de la Real Academia de la Lengua, uf, la combinación perfecta para crear un bocadillo de yeso con cemento apetecible solo para aquellos con dentadura académica capaz de desgranar un rollo como éste, o presumir de haberlo hecho sin conseguirlo.

Cuán equivocado estaba. Por fortuna tuve el valor necesario para comprar la novela hace varios meses, como un año, y de nuevo armarme de coraje para iniciar su lectura hace un par de semanas. ¡Qué suerte haberlo hecho, qué obra tan extraordinaria! 

Después de varias novelas consecutivas que no me habían dicho demasiado, la verdad, y con la experiencia previa de El judío errante de César Vidal, tenía pánico a atravesarme de nuevo con un tostón de magnitud académicamente reconocida y soportar el tedio como los atletas el entrenamiento obligado, pero la recompensa al atrevimiento ha sido grandiosa.

Los renglones torcidos de Dios es una obra magistral, de dimensiones literarias profundas, pero a la vez de ágil trama para los lectores asustadizos. En realidad el rimbombante título es una forma de definir a los locos, a los enfermos mentales, que según uno de ellos, encerrado en el manicomio donde transcurre toda la novela, son "las faltas de ortografía de Dios, los renglones torcidos de la escritura divina", una frase magistral para denominar a un grupo de personas que la sociedad intentamos obviar su existencia.

La trama se desarrolla en la piel de una protagonista excepcional, Alice Gould, una supuesta detective que ingresa como enferma en un manicomio para investigar el envío de misivas amenazadoras a un cliente que no sabremos hasta bien entrada la novela, si es imaginario o no. En las primeras páginas el lector ya comprende que la novela va a ser extraordinaria pues se encuentra, sin previo aviso, con un diálogo entre la quizás enferma paranoica, Alice Gould, y el médico de guardia que autoriza su ingreso de una agilidad feroz, un diálogo afilado, rápido, inteligente, el conocimiento del personaje principal por las respuestas al test de ingreso, y unas ganas terribles de quererla conocer para batir en duelo de reflexiones intelecto contra intelecto.

De ese momento extraordinario que supone el ingreso, hasta la última página, el señor Luca de Tena nos mantiene en una doble vía en la que nunca sabemos del cierto si Alice Gould es una investigadora recluida, o una paranoica que se cree investigadora recluida. En todo caso sí asistimos a la transformación de la personalidad de la protagonista a raíz de las vivencias sufridas en el manicomio.

Una novela inteligente, tierna, descarnada, de pústulas, llagas, vómitos y lágrimas, pero también de ternura, de amor al desvalido y de acercamiento a un mundo extraño, apartado y atemorizante para los que no sufrimos enfermedades mentales. O quizá sí, y todos somos un poco Alicia Gould...

Hace muchos años tuve un amigo, del que reconozco avergonzado no recordar su nombre, que había sufrido malos tratos en el periodo militar obligatorio y que le supusieron posteriormente un internamiento en el hospital psiquiátrico de Terrassa. Junto a otro amigo, Álex, fuimos a menudo a verlo durante un año (hasta que fue trasladado) y siempre tuve la misma sensación de pánico al atravesar aquellas puertas de cristal reforzado. Personas extrañas, solitarias, ruidosas en extremo o apagadas como un candil sin aceite, humo, mucho humo de los cigarrillos que amarilleaban los dedos de la mayoría de enfermos. Un espacio atroz por desconocer todo lo que allí pasaba. La presión de mi amigo de saberse enfermo sin ver una sola herida ni tener un mínimo dolor. Batas blancas y verdes que diferenciaban a los enfermos de los médicos y asistentes, y la sensación de que todos ellos compartían un gran secreto del que no estaban dispuestos a compartir con nadie.

Todos estos sentimientos los he vivido noche tras noche enganchado a las letras magistrales del señor Luca de Tena, que me ha hecho disfrutar y sufrir a partes iguales.

Resumen del libro (editorial) 

Alice Gould es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra: su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido. La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si Alice ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico. 

El Gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald

Una de las grandes ventajas de los libros electrónicos es que permiten rescatar obras clásicas con mucha facilidad. Es el caso de El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, una novela publicada en los años veinte y que rezuma del estilo de esa generación de escritores.

Es una novela que me ha recordado en parte a Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote, por la forma de narrar y por el contenido: el lado oscuro de una época dorada en la que el dinero (a diferencia de nuestros días) parecía crecer en los árboles y estaba al alcance de todo el mundo. La trastienda oscura del famoso sueño americano.

En señor Fitzgerald construye una historia de pocos personajes, lo que ayuda a profundizar en cada uno de ellos, siendo su protagonista un dandy millonario de dudosa reputación y pasado, cuya única ocupación aparente es la de dar fastuosas fiestas en su mansión de West Egg, Long Island, para todos aquellos gorrones que deseen acudir, con la única esperanza de que algún día aparezca un viejo amor. Un amor de juventud que después de mostrarle su afecto lo descartó por no ser millonario. Este despecho es la causa para que el gran Gatsby invierta todo su ingenio con la ilusión de que su amada llegue a comprobar que ha cumplido con el encargo de hacerse rico, y caiga a sus pies rendida y enamorada.

Quizá no es un tema demasiado profundo, pero este entramado es en el que se apoya el autor para desarrollar la vida de seis personajes, el narrador, Nick Carraway, que emigra del interior a New York en busca de fortuna, el antiguo amor de Jay Gatsby, Daisy, y su marido, Tom Buchanan, una pareja de “triunfadores” que han hecho fortuna en Long Island; Myrtle, la amante de Tom Buchanan, su marido, el mecánico George Wilson, y un último personaje, la elegante Jordan, una amiga de los Buchanan que es la encargada de “iniciar” a Nick en la historia y ayudar a Gatsby a ejecutar su plan de reencuentro.

Además de estos pocos protagonistas, en la novela aparecen todos los buscavidas, gorrones, sinvergüenzas, vividores, y fauna neoyorquina en general, que abundan las estrafalarias fiestas de Gatsby.

En realidad no deja de ser una historia de amor, celos, egos y búsqueda del único tótem sagrado de los norteamericanos en los años veinte, el reconocimiento social a través del dinero acumulado. Algo que Gatsby sabe muy bien, y de lo que se vale para sus planes.

Hay dos o tres momentos extraordinarios en la novela que dibujan con extrema claridad la sociedad de ese momento. Uno de ellos es cuando Tom recrea una fiesta en un apartamento alquilado en New York a donde lleva a su amante, a la hermana de ésta, y a Nick (el narrador). Alcohol, lujo y sexo que acaba sacando la parte más oscura de cada personaje hasta que la historia acaba en pelea, o como otro momento en que Gatsby, tras conseguir el anhelado acercamiento a Daisy, pelea con su marido Tom frente a ella para ver quién de los dos merece más su amor.

Me gusta la escritura del señor Francis Scott no directa, como en las películas de época en que las escenas sexuales, por ejemplo, se insinuaban con un beso profundo que daba paso a un fundido a negro y amanecía en la mañana. Todos los espectadores sabían perfectamente qué acababa de ocurrir sin necesidad de mostrar escenas de cama. No es que me molesten las escenas explícitas de cama, pero en el bien de la historia realmente no son necesarias para comprender la trama. El señor F. Scott Fitzgerald actúa de la misma forma. Gatsby ha hecho su fortuna contrabandeando con alcohol, pero no lo explica directamente, sino que deja que el lector llegue por su cuenta a esa conclusión, Mirtle, la amante de Tom, basa la relación con él únicamente por el dinero que tiene y porque la aparta de una vida desgraciada y vacía al lado de un mecánico apagado y mayor que ella, pero esa es una conclusión que hace el lector y que el autor no despeja directamente en ningún momento; o en las fiestas del gran Gatsby en las que es evidente que se realizan orgías en las múltiples habitaciones de que dispone la mansión, y de nuevo en ningún momento el autor mete pluma directa sobre la cuestión.

Ese estilo de narración suave que te va acercando al precipicio de las pasiones humanas con elegancia, para mostrarte al final del camino toda la vergüenza de la trastienda de los personajes, me gusta.

La novela acaba en desgracia, traición, celos, envidia y venganza que llevan a un desenlace terrible.

Extraordinario el entierro de Gatsby, un tipo que tenía docenas de personas diariamente viviendo en su mansión y a cuyo entierro no aparece nadie. Una excelente metáfora de la vida de esos días, lujo, pasta en abundancia, fiesta, y vacío...

Resumen del libro (editorial)

Sin duda, la obra maestra del autor. La novela explora la crisis de identidad de cierta burguesía estadounidense, que vive de espaldas a las penurias de otros sectores sociales. Gira en torno al tema de la destrucción de los valores morales y se basa en la historia de amor entre Daisy Buchanan y Jay Gatsby. Jay, un aventurero que con astucia se ha ganado un puesto privilegiado dentro de una sociedad corrompida, mantendrá con Daisy una relación turbulenta de imprevisibles consecuencias.


El caso de la fe, Lee Strobel


No acostumbro a leer apenas ensayo, soy mucho más de novela. Disfruto como un niño imaginando las figuras que el escritor ha parido previamente, mientras que el ensayo me parece una extensión de los manuales y libros de texto que he leído toda mi vida para formarme profesionalmente.

Hace unos meses una muy querida amiga me regaló un libro al que respondió la promesa de leerlo. Éste es el motivo por el que he leído, un poco en diagonal, la verdad, la obra del señor Lee Strobel, El Caso de la Fe.

Se trata de un libro escrito por un “pastor y maestro” de la fe cristiana entendida desde el punto de vista evangélico - pentecostal, muy americano, extravagante, manipulado hasta la vergüenza ajena, y ruidoso, todo lo contrario a las enseñanzas del maestro Ramana Maharshi, quien propugna que “solo la experiencia del silencio es conocimiento real y perfecto”. Desde luego estoy casi seguro que el señor Strobel (no sé si es o no maestro) pero ni ha leído a Maharshi ni la estructura literaria es su fuerte.

El libro El Caso de la Fe intenta demostrar de manera casi empírica la existencia de Dios (del suyo, claro) y para ello dedica una gran parte del libro a desmontar las que, según el autor, son las ocho objeciones para ser creyente. Esta es la estructura literaria de la obra, más algunas conclusiones personales al final del libro en forma de reflexiones que intentan dar al resto del libro un halo de estudio periodístico en lugar de lo que en realidad es, más conclusiones personales del autor.

En estos ocho apartados utiliza de manera arbitraria todos los argumentos que se le van ocurriendo, recortes de periódicos, chistes, anécdotas, para después, como en una canción de Estopa, comenzar cada capítulo suave, como una broma, y preparar el terreno para escupir todas sus conclusiones en las páginas finales. Es gracioso el capítulo dedicado a Darwin, como  para desmontar su teoría utiliza en unos casos frases científicas sacadas de contexto a favor de sus razonamientos, y en otros utiliza a las mismas fuentes que páginas antes ha descalificado como pruebas reales para explicar lo que desde la primera página del libro tiene claro. O también como afirma que la fe cristiana es la verdadera en contraposición al resto de prácticas religiosas con las que se compara, y que también aseguran el mismo porcentaje de acierto, utilizando un argumento tan tolerante como que la verdad solo puede ser excluyente, mientras que páginas más tarde utiliza la misma reflexión para afirmar que la comparación no está en el camino de Dios...

Evidentemente se trata de un plato de arroz para amantes del arroz, lo que me causa cierta extrañeza es que el autor disfrace la obra como si estuviera escrita para convencer a los que no lo están, cuando es simplemente una obra de autobombo para los propios seguidores de su doctrina. Me imagino a sus lectores moviendo la cabeza como los perritos que se llevaban en los automóviles en los años setenta y murmurando “claro, claro”.

Desde luego jamás me atrevería a calificar su lectura de pérdida de tiempo, porque como muy bien decía el historiador romano muerto en Pompeya Plinio el Viejo, hasta en el peor de los libros hay una buena frase, y como no podía ser de otra forma, de éste también la he rescatado, una frase excelente escrita a bolígrafo en la primera página por mi adorada amiga “bienaventurado el hombre que halla la sabiduría y que obtiene inteligencia”, sin duda la mejor frase de todo el libro.

No me gustaría acabar  el resumen de El Caso de la Fe sin recordarle al autor otra gran frase del maestro Maharshi, “¿es necesario que te muestren el camino en el interior de tu propia casa?”, a la que yo mismo me atrevería a añadir ¿y que te cobren por ello?

Resumen del libro (editorial)

Un periodista investiga las objeciones más difíciles contra el cristianismo. No siempre es fácil encontrar fe. Es difícil aun para quienes la desean con desesperación. Lee Strobel empezó como un ateo, completamente convencido de que Dios no creó a las personas, sino que estas lo crearon a Él en un esfuerzo por explicar lo desconocido y atenuar su temor a la muerte. En El caso de la fe, Strobel describió su estudio de casi dos años de evidencia histórica que lo condujo al veredicto de que Dios en verdad existe y que Jesús es su único hijo. No obstante, todavía luchaba con objeciones agobiantes, preocupaciones por asuntos llenos de emoción que dañaban a muchos que de otra manera abrazarían la fe. En El caso de la fe, Lee Strobel sondea las preguntas más espinosas, las que llama “las ocho grandes”.

Aurora Boreal, Asa Larsson

Después de haber leído todas las etiquetas que lleva el libro impresas en cada centímetro cuadrado libre del lomo, contra tapa, tapa y contraportada, "Los libros de Asa Larsson son pequeños milagros", empiezo a preguntarme si me he vuelto tonto de repente, demasiado exigente, o es que la industria editorial, con tal de aprovechar una veta, son capaces de decir cualquier barbaridad para vender un libro.

No es que Aurora Boreal me haya parecido un mal libro, la verdad, pero para ser "La nueva reina de la novela negra escandinava", pues la palabra que más se acerca a lo que he sentido es decepción.

La novela, negra, ha de tener un componente de misterio que mantenga al lector intrigado hasta casi el final de la historia, cuando todo se clarifica. Ya sea en un sentido justiciero de encontrar y castigar a los culpables, o más canallesco de impunidad para los "malos", pero sea como sea, la trama ha de esconder el secreto lo máximo posible. En esta novela sabía quiénes eran los culpables desde la primera página en que se describe a los personajes. Bueno, desde la primera página no, pero desde la segunda sí.

Una novela aburrida, previsible, más cercana a un boceto de historia que a una historia real. Desde mi punto de vista escrita con prisas por acabar y vender aprovechando el tirón de la trilogía de Stieg Larsson.

Lo mejor de toda la novela es el primer capítulo, en el que, como en muchas novelas negras, se produce un asesinato brutal, por desgracia a partir de ahí, paja, paja, y más paja, y lo peor, previsible, con personajes poco trabajados, quizá el personaje principal de Rebecka se salve un poco, y los paisajes, que para alguien externo a la noche perpetua nórdica, pues también tienen su encanto, pero más allá de esto, una novela absolutamente aburrida y predecible.

Resumen del libro (editorial)

El cuerpo de Victor Strandgard, el predicador más famoso de Suecia, yace mutilado en una remota iglesia en Kiruna, una ciudad del norte sumergida en la eterna noche polar. La herman de la víctima ha encontrado el cadáver, y la sospecha se cierne sobre ella. Desesperada, pide ayuda a su amiga de infancia, la abogada Rebecka Martinsson, que actualmente vive en Estocolmo y que regresa a su ciudad natal dispuesta a averiguar quién es el verdadero culpable. Durante la investigación sólo cuenta con la complicidad de Anna-Maria Mella, una inteligente y peculiar policía embarazada. En Kiruna mucha gente parece tener algo que ocultar, y la nieve no tardará en teñirse de sangre.

El judío errante, César Vidal

"Vagarás eternamente y no descansarás hasta mi regreso", esta es la primera frase de la sinopsis del libro que anuncia a bombo y platillo la contraportada de la novela. Prometía, la verdad.

Por desgracia la novela del señor Vidal no me ha parecido, ni con mucho, a la altura de la frase, que es lo mejor de toda la obra.

Durante más de cuatrocientas páginas relata una historia del pueblo judío a través de los ojos del que podría ser el famoso judío errante, aquel maldecido por Jesús cuando, durante el calvario, se negó a darle agua y lo sentenció con la frase antes detallada. Cuatrocientas páginas de verborrea incontenida sobre la historia de los judíos tras el prisma tan personal del señor Vidal.

La novela, a lo Forrest Gump, se basa en la conversación aparentemente casual entre un amante de la historia de Israel, español claro, que, mientras espera la llegada de un amigo sentado en un banco frente a la Cúpula de la Roca, se encuentra con un personaje que se sienta a su lado y comienza a explicarle la historia de la ciudad desde el siglo I, asegurando que él la conoce muy bien porque vivió en esa época. Cualquier persona sensata se habría levantado y cambiado de banco, pero también es cierto que todas las novelas necesitan una entrada y ésta no está mal planteada. El problema es lo que sigue.

Ante el lógico escepticismo del español, el judío comienza su relato en primera persona, y no calla hasta la página final. El español dudando, pero dándole coba, y el judío habla que te habla sin parar más que para pedir un cigarrillo o una coca-cola, vamos, surrealista e increíble. Que a tu lado se pueda sentar un loco afirmando que es el judío errante y comience una conversación, de acuerdo, aceptamos pulpo como animal de compañía, estamos en el campo de la narrativa de ficción, pero que después de haber explicado la historia de todos los judíos, y cuando digo todos me refiero a casi todos..., con detalle, creo que debería haberse gestado una relación de cierta confianza entre ambos interlocutores. ¿Cómo vas a hablar durante horas de temas como la historia, la religión, la metafísica, o el destino del hombre con alguien que no te interesa lo más mínimo y de quien no crees una palabra?

Este es un ejemplo de las frases que intercala el español en el chorro plano de palabrería del judío

- ¿Y llegó a tanto?
- ¿Qué tipo de detalles?
- Bueno, eso es lo que hizo
- ¿Cómo ha dicho?
- Lo entiendo

¡Estas cinco frases son la torna del diálogo del español con el judío durante más de tres páginas! El resto de letra impresa pertenece sólo al errante.

Así pues tenemos una novela que auspiciaba una historia interesante sobre un ser inmortal que se convierte, página a página, en un monólogo polvorónico con comparsa, aburrido, tedioso, largo, pesado, plano, con cientos de personajes de los que ninguno tiene el mínimo interés narrativo, aunque tuvieran la fuerza histórica, por ejemplo, del propio Jesús.

Un tipo que, en principio, es inmortal se preocupa por temas tan importantes en la historia de la humanidad como los actuales matrimonios gays, la situación de la familia en nuestra sociedad, o el divorcio. Al judío sólo le falta hacer un discurso en contra de la inmersión lingüística catalana y enseñar el carnet del partido con la gaviota voladora en un extremo.

En fin, desde mi punto de vista, un esfuerzo de documentación importante, una demostración de erudición para envidiar (si es que hay algo comprobable en lo que explica...), pero una novela horrorosa, aburrida, pesada, sectaria, y nada creíble. 

Como comer un bocadillo de polvorones caducados.

Resumen del libro (editorial)


vagarás eternamente y no descansarás hasta mi regreso
Con estas palabras, Jesús de Nazaret, yendo camino del Calvario, condenó a un joven orfebre judío a seguir vivo hasta que él volviera al final de los tiempos. La razón para imponerle ese destino fue que le había negado un instante de reposo cuando se encaminaba hacia su ejecución en la Cruz. Durante los años siguientes, aquel “Judío errante” padeció la guerra con Roma en la que fue destruido el Templo, se vio obligado a abandonar a su amada Jerusalén, pero, por encima de todo, se convirtió en testigo de excepción de la trágica andadura de su pueblo. El verdadero significado del apocalipsis, la sublevación del mesías Bar Kojba, los orígenes de la Cábala, los pogromos de 1391, el apoyo de Oliver Cromwell a los Judíos, la predicación de Sabbatai Zvi, los primeros escritos de Marx, el surgimiento del sionismo de Herzl, el drama vital de Maheler, los inicios del psicoanálisis freudiano, la juventud oculta de Hitler o el Holocausto son tan sólo algunos de los jalones recorridos por el Judío errante a lo largo de un vagar proyectado a través de los milenios. 

La conspiración, Dan Brown

Un Thriller, en mayúsculas, negrita y subrayado, eso es la novela del señor Brown.

Reconozco que este tipo de literatura más ligera me hace disfrutar muchísimo, y más como lo presenta el creador del Código da Vinci, capítulos cortos, historias a medias, todo entremezclado con cientos de datos científico-inventados que dan una patina de seguridad sobre lo que nos está redactando que no deja opción a la duda.

"El modelo PH2 que Delta-Dos estaba haciendo volar en ese momento medía sólo un centímetro de longitud, y empleaba un doble par de alas transparentes de bisagra. Manipuló los controles, activó los sensores sónicos del robot, orientó el amplificador parabólico y disminuyó su elevación" ¡Impresionante!, ¿o no?, y lo he escogido al azar, porque párrafos como éste los hay en todas las páginas. Extraordinario.

Igual relata los últimos avances científicos de la NASA, que detalla sin un ápice de duda el sistema de financiación de los candidatos a la presidencia de los EEUU, o el organigrama de organizaciones secretas del país americano, como la ONR, o programas de investigación punteros de nombres rimbombantes resumidos en crípticas iniciales, y nombres, muchos nombres seguidos siempre de sus apellidos. Una trama ágil, acción, acción, acción y más acción mezclada con algún romance, viejas rencillas y personajes de moral distraída. Esos son los elementos que el señor Dan Brown mezcla como nadie en sus novelas.

Mentiras, o exageraciones, literarias mostradas al lector como verdades probadas científicamente. Un genio.

Su estilo me ha recordado vagamente a mis primeras lecturas de este género, con autores como Tom Clancy o Robert Ludlum, maestros de la conspiración interna americana. Un tipo de literatura impensable en Europa, con presidentes del país capaces de ordenar la muerte de inocentes con tal de mantenerse en el poder, o agencias gubernamentales más preocupadas en ocultar verdades que harían cambiar el mundo, que en realizar las tareas para las que fueron creadas. Y no lo digo porque en Europa los políticos o altos mandatarios sean mejores personas, sino porque no imagino a ningún autor poniendo en duda la honestidad del presidente de Bélgica, o explicando con todo lujo de detalles técnicos el poder destructivo del último avión de combate portugués.

Reconozco que los cuatro o cinco días que me he durado la novela los he disfrutado muchísimo, como vivir en una película de acción. 600 páginas de entretenimiento, ¿qué más se puede pedir?

Sin duda recomendable, excepcional para un vuelo largo, para las tardes de verano, para combatir el tedio de los domingos, o simplemente para pasar un buen rato metido en una historia emocionante.

¡Ah! y lo que se aprende de meteoritos...

Resumen del libro (editorial)

En los hielos eternos del Ártico duerme el más fascinante descubrimiento de la historia de la humanidad... y también un intrigante juego de mentiras y engaños. Descubrir la verdad puede exigir un precio demasiado alto.
La analista de inteligencia Rachel Sexton y el oceanógrafo Michael Tolland forman parte del equipo de expertos enviados por la Casa Blanca a un remoto lugar del Ártico, con la misión de autentificar el fabuloso hallazgo que ha realizado la NASA. Un descubrimiento que cambiará el curso de la historia y, de paso, asegurará al presidente su reelección. Sin embargo, una vez allí descubren indicios de que se enfrentan a un fraude científico de proporciones gigantescas. Aislados en el entorno más hostil del planeta, perseguidos por unos implacables asesinos equipados con los últimos adelantos tecnológicos, lucharán por salvar la vida y averiguar la verdad. Mientras tanto, en los pasillos de Washington se libra otra oscura batalla, un juego de traiciones y mentiras donde nadie es lo que parece.
Dan Brown, autor de El Código da Vinci, combina de nuevo la acción trepidante con la más apasionante investigación, en una aventura llena de acción y enigmas científicos.

El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel García Márquez

Cincuenta y seis años lleva esperando el coronel que sirvió a las órdenes del increíble Aureliano Buendía que le llegue su pensión. Cincuenta y seis años yendo cada viernes a esperar las lanchas que traen la correspondencia en espera de una notificación que no llega y que, seguramente, nunca llegará.

Orgullo y miseria, o la miseria del orgullo, quizá habrían sido otros títulos adecuados a esta obra de arte de la literatura, y no tanto por lo que explica, sino por cómo lo hace. En otros artículos ya he manifestado mi admiración infinita por la obra de García Márquez, así que no puedo ser ecuánime. Cuando hablo de este autor soy como una adolescente en el concierto de su cantante favorito, pero aún reconociendo esta fascinación, "El coronel no tiene quien le escriba" es una pieza maestra.

Una pareja, el coronel y su mujer, mayores, míseros en medios y en espíritu. Consumidos por dos ilusiones que la vida les ha arrebatado, el reconocimiento de los servicios del coronel durante la guerra civil, y el único hijo que concibieron.

Toda una vida de frustraciones, de angustias, de miserias compartidas, de esperanzas vanas que se desvanecen con cada ocaso, de orgullo mal entendido, ese orgullo que te ciega ante la cruda realidad de la miseria que vives.

Zapatos tintados, vestidos remendados mil veces y cosidos de retazos, hambre, apariencias, y desencanto. El coronel no tiene quien le escriba es una novela dura, de vidas duras, de hombres y mujeres duros en situaciones duras, pero también de la propia obstinación que a veces nos lleva a callejones tan estrechos que si tienen salidas apenas se vislumbran.

Todo ha de cambiar en cada una de las pocas cien páginas de la novela, en cualquier momento llegará la lancha con la carta que anuncia una pensión por las batallas libradas, la carta que los sacará de la más mísera de las miserias, y que volverá a poner al viejo matrimonio donde siempre debió estar, entre los más reconocidos del pueblo y no entre los que despiertan misericordia y befa a partes iguales.

Además de los dos protagonistas, el coronel y su esposa, y los otros habitantes del pueblo, existe un personaje principal tan importante o más que las cartas que nunca llegan, el único motivo que todavía le queda al coronel para despertar aprecio en el prójimo, un gallo de pelea.

El gallo es lo único que crece a la sombra de tanta miseria. Alimentado con puñaditos de maíz comprados a base de venderse hasta las suelas de los zapatos, va creciendo con la esperanza del gran día, el día en que peleará por primera vez en la gallera y demostrará a todo el mundo de qué es capaz. El gallo que encarna el orgullo del viejo y recuerda la vida infausta del hijo muerto, un pendenciero que murió en una pelea de gallos.

Hacía más de veinte años que no releía esta novela y reconozco que no la recordaba tan cruda. Supongo que la edad se nos mete en los huesos igual que al coronel y la visión de una vejez parecida me aterra. Viejos, solos, abandonados, míseros y despojados de todo menos de la dignidad que da el falso orgullo. Terrorífico panorama en una novela digna de Nobel.

En ella no se aprecia apenas el realismo mágico que tan bien ha recreado García Márquez, quizá en párrafos como este:

"Debe ser horrible estar enterrado en octubre", dijo. Pero su marido no le puso atención. Abrió la venta. Octubre se había instalado en el patio.

Pero en otros como: “Era una mujer construida apenas en cartílagos blancos sobre una espina dorsal arqueada e inflexible”, “Nos estamos pudriendo vivos” o “Toda una vida comiendo tierra para que ahora resulte que merezco menos consideración que un gallo”, lo único que existe es hambre, hambre y más hambre.

Si se recrea un poco la vida del propio García Márquez estremece pensar que mucha de esta hambre la pasó el mismo…

Resumen del libro (editorial)

El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta. El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras el barroquismo faulkneriano de La hojarasca , esta segunda novela supone un paso hacia la ascesis, hacia la economía expresiva, y el estilo del escritor se hace más puro y transparente. Se trata también de una historia de injusticia y violencia: un viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda....


Diez negritos, Agatha Christie

A una novela de misterio publicada hace más de 70 años, y de la trascendencia de ésta, poco le queda por revelar, nada debe quedar por explicar de la misma, ni de su estilo, de lo adelantado a su tiempo, de su final sorprendente, de sus trucos, de la calidad exquisita de la señora Agatha Christie, nada, todo está dicho, todo está escrito, todo está visto.

Pero hay una cosa que no, que nunca se ha explicado antes, y son las emociones que ha despertado en mí la novela. La finalicé ayer tarde y hasta esta mañana, bien entrada, no he vuelto a confiar en mi mujer y en mis hijos.

Más en serio, ésta ha sido la primera novela que he leído de la señora Christie. Evidentemente he visto todas las películas, conozco a Hércules Poirot y Jane Marple, así como ya conocía la historia de los Diez negritos e incluso su final. Pero aun así la novela es tan extraordinaria, el clima que recrea la señora Christie es tan impresionante que no puedo más que descubrirme, hincar la rodilla y reconocer la fabulosa imaginación (un poco enferma...) de esta señora. ¿Cómo pudo imaginar una novela así?

La obra transcurre en una isla (ya de por sí la palabra isla genera misterio y aislamiento), una sola casa, ocho invitados y dos sirvientes, nada ni nadie más. Diez desconocidos citados en diferentes formas para que coincidan el día equis a la hora hache en la isla. Sin acceso, sin posibilidades de huida o ayuda externa, abandonados a su suerte por un mecenas misterioso, lo primero que se encuentran es con una acusación terrible directa y personal a cada uno de ellos. A partir de ahí se desencadena un apocalipsis en la isla fascinante.

Las reacciones de los personajes a medida que van menguando, la desconfianza humana ante sus semejantes, la crueldad, el miedo, la paranoia, la transformación del hombre en bestia, todo se cita en esta novela. Una espiral que se enrosca cada vez más, como la cola del cerdo de Cien años de soledad, cada nueva muerte estrecha más un círculo terrorífico. Cuatro, tres, dos, sabiendo que del único que uno se puede fiar es de sí mismo, y aun así tener dudas.

Pistas, miedos, sospechas, incitaciones que te asoman a la locura. Excelente relato para imaginarlo en blanco y negro, con sombras, muchas sombras amenazantes y misteriosas.

Todavía ahora intento imaginarme a la señora Agatha Christie escribiendo esa historia, encorvada, con la imaginación perdida en la isla del Negro, el mundo corriendo a su ritmo y ella maquinando el círculo de asesinatos perfecto, para después dejar la pluma, o la máquina, y hablar con su marido, sus amigos, jugar, comer y reír como una persona normal, un poco racista (tengamos en cuenta también la época), pero normal.


Fascinante. Abstenerse lectores impresionables o que padezcan insomnio…

Resumen del libro (editorial)

Hoy cambiaré el tradicional resumen de la editorial, pues esta novela tiene cientos de ediciones, por una canción que solo de escucharla o verla escrita me eriza los vellos de la espalda.

"Diez negritos salieron a cenar; Uno se asfixió y entonces quedaron Nueve.

Nueve negritos estuvieron despiertos hasta muy tarde; Uno se quedó dormido y entonces quedaron Ocho.

Ocho negritos viajaron por Devon. Uno dijo que se quedaría allí y entonces quedaron Siete.

Siete negritos cortaron leña; Uno de ellos se cortó en dos mitades y entonces quedaron Seis.

Seis negritos jugaron con una colmena; Una abeja picó a uno de ellos y entonces quedaron Cinco.

Cinco negritos hicieron la carrera de Leyes; Uno se hizo magistrado y entonces quedaron Cuatro.

Cuatro negritos fueron al mar; Un arenque rojo se tragó a uno y entonces quedaron Tres.

Tres negritos se pasearon por el zoo; Un gran oso mató a uno de ellos y entonces quedaron Dos.

Dos negritos se sentaron al sol; Uno de ellos se tostó y sólo quedó Uno.

Un negrito quedó sólo. Se ahorcó y no quedó...

¡Ninguno!".

La tía Julia y el escribidor, Mario Vargas Llosa

Hace casi una semana que finalicé esta magnífica novela. Desde entonces le estoy dando vueltas a lo que debo escribir sobre ella sin tener una idea clara. Reconozco que no sé qué decir.

Podría decir que es una novela extraordinaria, manirme de la fórmula clásica diciendo que es una obra excepcional que marcó una época, una novela autobiográfica reconvertida en fábula que trata la relación entre un adolescente y una mujer madura, quien además es su tía política, podría decir también que la obra del señor Vargas Llosa detalla la sociedad limeña en los años 50. Incluso podría utilizar como guión principal del artículo la relación “tortuoincestuosa” que se adivina entre ambos parientes. Las dificultades de un adolescente para entrar de pleno en la madurez, la estructura social de la clase media, los intereses de un país, la fuerza de la juventud, la candidez de la misma juventud, la presión externa que nos arropa toda la vida para que no nos salgamos de los límites impuestos, en fin, podría tomar muchos caminos argumentales para hablar de esta novela.

Y sin embargo todos ellos me parecen vanos en comparación al descubrimiento de un personaje increíble, con todos los matices y significados de esta palabra, el Escribidor. Es evidente que la novela es autobiográfica, como se puede comprobar en los miles de resúmenes de la vida del señor Vargas Llosa, y que la relación entre su persona y su tía política, así como la presión familiar, el secreto que se convierte en realidad, y todo lo que ello conlleva, son reales, pero no puedo creer que existiera un tipo como el Escribidor.

El señor Vargas Llosa crea, o transforma, un personaje maravilloso que es quien, para mí, le da consistencia a la novela transmutándola de diario personal a una gran obra literaria. Un tipo bajito, feo, vestido siempre con un traje (terno) negro, con corbatita, que jamás ha leído un libro, del que no se le conoce origen más allá de un pasado boliviano difuso, y de quien solo se le saben un par de vicios, las infusiones y el odio a los argentinos. Un tipo sin embargo con una capacidad narrativa infinita, una comprensión humana básica excepcional, y una producción literaria a la que dedica veinte horas diarias. El alter ego del autor. El alter ego de cualquier autor, un tipo capaz de crear y escribir veinticuatro horas al día sin más pasión vital que ésa. La mente de un autor retratada en un personaje fascinante.

El Escribidor, Pedro Camacho, no es ni siquiera un escritor o un guionista de cine, es un Escribidor (al que yo no me atrevo a colocar en minúsculas), un folletinista de radioteatros que trabaja en la misma emisora que el protagonista, el propio Vargas Llosa, y que se encarga de escribir los radioteatros que entretendrán a medio país. Un oficio menor, sin duda, pero el motivo último de la vida de Pedro Camacho. Él vive para su creación, escribe los guiones, los dirige e incluso los interpreta. Todo lo que no pertenezca a alguna de esas tres facetas carece de importancia en la vida del Escribidor.

Con gran inteligencia, el señor Mario Vargas Llosa coloca los folletines de Pedro Camacho intercalados en la historia de sus amores con la tía Julia, algo que, si bien está excelentemente bien escrita, para mí tiene un interés relativo, pero los folletines son perlas de chocolate en un helado de vainilla dulce, cuentos breves de una calidad literaria excelsa. Bromas literatas del autor, licencias otorgadas bajo seudónimo para escribir lo que le vino en gana de la forma que le apeteció y que forman, para mí, un conjunto de cuentos maravillosos plagados de personajes magníficos, más reales y vitales que la propia tía Julia y Mario Vargas Llosa.

La tía Julia y el escribidor es sin duda una excelente novela que forma parte de la obra de un premio Nobel, algo que por sí mismo ya tiene el gancho suficiente para despertar interés y hacer el intento de acercarse a la novela. Ahora bien, no acercarse al Escribidor e instalarlo con trono dorado en el imaginario de personajes que pueblan la memoria de todo lector es como viajar a Suiza y no probar la fondue.

Claro que siempre hay quienes son alérgicos al queso o, como en mi caso, a los manifiestos por la unidad de algunas cosas y la desaparición de otras…

Resumen del libro (editorial)

«El género novelesco no ha nacido para contar verdades, éstas, al pasar a la ficción, se vuelven siempre mentiras.»

Ya en el título de esta novela de Mario Vargas Llosa, publicada en 1977, se recoge la doble historia en que se vertebra su argumento: por un lado, la relación amorosa del joven escritor Varguitas con una mujer de su familia mayor que él, la tía Julia; y por otro, la desaforada presencia del folletinista Pedro Camacho en la misma emisora de radio donde Varguitas trabaja.

La noble pasión amorosa entre la tía Julia y el aprendiz de novelista, que la sociedad limeña de los años cincuenta trata por todos los medios de impedir, se combina en esta novela de Vargas Llosa con las narraciones truculentas del folletinista de las ondas. El contrapunto de una encendida pasión con aires shakesperianos y su correlato melodramático y la inesperada confluencia del devoto de la alta literatura y el escribidor rastrero son algunas claves de esta narración mayor de Mario Vargas Llosa.

La tía Julia y el escribidor reúne el interés de los relatos de aventuras, donde la atención del lector queda sujeta a un final feliz continuamente postergado, y el más desternillante y grotesco pasatiempo, gracias sin duda a las divertidas aportaciones del escribidor Camacho, uno de los grandes personajes del novelista peruano.

PD. Por cierto, buscando en Internet la imagen de la portada del libro que ilustra este artículo, he encontrado la triste noticia de la muerte de la tía Julia. Descanse en paz.

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll

Hace mucho tiempo que quería leer este cuento, hasta que por fin, tras múltiples posposiciones, he tenido el placer de degustar la obra en un lector de libros electrónicos, convirtiéndose así “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas” en el primer libro que leo en este formato.

No entraré a valorar ahora el libro electrónico, que sin duda tiene cientos de ventajas sobre el impreso, además de que mi última novela ha salido primero en este formato digital, pero sí reconozco que la complicidad que se da entre un libro y el lector no se da en absoluto entre una máquina (perfecta) y el mismo lector. No por lo menos en mi caso.

Volviendo al cuento del señor Carroll lo que más me ha fascinado es la fecha en que este señor lo escribió, 1865, supongo que tras una buena dosis de algún vino caro..., y la fantasía que derrocha en él. Existen cientos de adaptaciones, películas, obras de teatro, etcétera, pero nunca me había acercado hasta las páginas escritas donde esperaba encontrar algo que no conociera, como me ha ocurrido siempre con estos clásicos.

Por desgracia las adaptaciones cinematográficas que he visto eran bastante exactas y el cuento ha estado carente de sorpresa, algo fundamental en un escrito tan surrealista como éste, pero sí me gustaría destacar un capítulo que me ha parecido extraordinario, la merienda de locos con Alicia, el Sombrerero, la Liebre de Marzo y el Lirón, ¡fabuloso!

Creo que Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas es un cuento magnífico para exacerbar la imaginación de los niños antes de acostarse, sin embargo, como lectura adulta, por mucho que he leído que es un libro iniciático, y otras barbaridades parecidas, aburre un poco.

A lo peor (y ojalá que no) es que ya voy dejando de ser niño…

Resumen del libro (editorial)

Alicia en el País de las Maravillas, clásico imprescindible tanto para niños como para adultos, en una completa versión digital. La historia nos introduce en un mundo subterráneo, anárquico y maravilloso. Abundan los personajes insólitos, los juegos de lógica, los dobles sentidos en las palabras empleadas y las situaciones absurdas. Todo ello sirve para lograr el efecto literario que bien supo apreciar Virginia Woolf: "Sus obras no son libros para niños: son las únicas que nos convierten en niños".

Una vida en joc, Albert Salvadó

Traduce el texto al español

Reconec que fa molt de temps que no llegia una novel•la negra. Tant que ni recordo quina va ser l’última, tot i que penso que seria d’en Pepe Carvallo quasi amb tota seguretat.

Han hagut de passar ben bé vint anys, o més, perquè tornés a agafar-ne una de nova, i estic feliç perquè l’elecció no podia haver estat més encertada. El meu amic, el senyor Albert Salvadó, que sembla que toca tots els pals, ha construït una novel•la negra, virada al sèpia, en la gran Barcelona de principis del segle XX.

De la ma d’un noi de classe tan baixa com ho pugui ser el fill d’un exiliat, el senyor Salvadó ens porta a viure en primera persona la inauguració del Casino de la Rabassada, del que aviat serà el centenari. El noi, en Víctor Pons, va creixent durant la novel•la societat amunt fins arribar a enamorar-se d’una noia de la burgesia catalana. No vull desvelar gaires coses del llibre, perquè tractant-se d’una novel•la negra, a menys s’expliqui, millor, però sí vull fer un comentari de la seva estructura, de la fusteria com va dir fa uns anys en Marsé en uns premis Planeta.

En aquesta novel•la, lluny de veure’s la fusteria, el senyor Salvadó comença amb marxes lentes, amb una introducció tranquil•la i pausada de cada personatge, dels de carn i ossos, i des del que no ho són, com el propi Casino de la Rabassada o la ciutat de Barcelona, tan personatges com qualsevol altre, i fins i tot més importants. A poc a poc, com en una bona escudella, l’autor hi va posant els ingredients, ara un personatge, ara una situació, ara ho deixo bullir una estona i me’n vaig, un altre element, i així ens va cuinant la situació fins ben bé a la pàgina 200.

Compte, que no vull dir que siguin 200 pàgines de farcit o avorrides, no, tot el contrari, saps que estàs assistint a una situació que en qualsevol moment girarà i es foterà a tota màquina, amb el neguit de la certesa del fet, però no del moment exacte de la explosió. Per culpa del senyor Salvadó he passat més d’una nit jugant al casino amb tota la colla de bandarres que hi van de la ma de la seva ploma. I així, a poc a poc la situació comença a agafar velocitat, a córrer una mica més en cada pàgina, en cada fet, en cada mort, fins que el tren perd els frens i només el impacte al final de la via l’aturarà.

En una cloenda molt bona, el senyor Salvadó, junta tots els ingredients de la novel•la i els enllaça d’una manera natural, sense forçaments, però sense deixar fils abandonats, encaixant tot al seu lloc en unes pàgines finals plenes de sorpreses i tensió, la tensió acumulada durant nits sense dormir.

En resum, una novel•la excel•lent per passar una gran estona i gaudir d’allò més amb una ciutat meravellosa, un Casino que va haver de ser la reòstia (amb perdó), i amb una construcció de tanta qualitat que els personatges semblen amics de tota la vida.

Sobre tot els que sobreviuen, és clar...

Resum (editorial)

Al començament del segle XX, Barcelona és una de les grans perles del Mediterrani. Tal com explica la crònica de l’època, el 15 de juliol de 1911 s'inaugura amb tota la pompa el casino de la Rabassada, on Víctor Pons és contractat com a cap de seguretat.
Malgrat els seus orígens humils, el Víctor ha assolit un lloc de molta responsabilitat gràcies als seus coneixements dels baixos fons i a la seva habilitat per aprofitar les circumstàncies que ofereix un clima d’inestabilitat política i social. I la vida li somriu: està perdudament enamorat de la Carla, una noia de la burgesia catalana, i la seva carrera al luxós casino no pot anar millor.
Fins i tot el suïcidi d’un client d’origen italià li permet acostar-se encara una mica més al cim de l’alta societat catalana. Per desig exprés de la gerència del casino i per tal d’evitar un escàndol, ha de fer desaparèixer el cadàver. Evidentment, no pas a canvi de res: en un casino la frase més pronunciada és “Facin joc, senyors!”, i ell poc s’imagina que potser allà hi ha una altra vida en joc... la seva.

El cementerio de Praga, Umberto Eco

No encuentro la forma de comenzar el artículo de opinión de esta novela. Quizá debería ser franco y decir llanamente que no me ha gustado, y listos, porque de hecho es la realidad. Lo que ocurre es que me avergüenza limitar casi seiscientas páginas de escritura, de trabajo, de búsqueda, de una documentación tan vasta que me ha aburrido sin piedad, a cuatro palabras tan vulgares como "no me ha gustado".

Creo que por respeto al autor (que supongo le importará un comino), a mí, y a los que leáis este artículo, debería explayarme un poco más y argumentar la opinión, pero no me siento muy capaz.

El cementerio de Praga es la última novela publicada del maestro Umberto Eco, un escritor que seguramente no merece una opinión como la mía, autor de obras maestras como El nombre de la rosa, que devoré en uno de los peores momentos de mi vida sentado en la silla de visitas de un hospital hace casi veinte años, El péndulo de Foucault, del que no entendí la mitad por mi corta edad y escaso conocimiento, o La misteriosa llama de la Reina Loana, que me gustó bastante. Este autor es el escritor de El cementerio de Praga, un erudito, un pozo de ciencia que la ha vertido a lo bestia en una novela histórica ambientada durante el siglo XIX, a caballo entre Francia e Italia, pero en la que no he conseguido entrar apenas en ningún párrafo.

La idea es excelente, la doble personalidad enfermiza del protagonista, la ambientación extraordinaria, la documentación impresionante (de hecho el propio autor afirma que todos los personajes que aparecen en la obra, y que son muchísimos, existieron en realidad e hicieron lo que él dice que hicieron), los personajes reales, demasiados pero fabulosamente bien recreados, y la extensión de la novela correcta. No creo que sea fácil narrar casi un siglo de aventuras en menos páginas, por lo menos yo no sería capaz...

Sin emargo no me ha gustado nada. Me ha aburrido hasta la pelea con mi propia voluntad por acabarla.

Para mí el problema es la temática de la obra, judíos, conspiraciones judías, masones, conspiraciones masónicas, judíos masones, conspiraciones judío-masónicas, masones judíos, conspiraciones masónico-judías, rusos, rusos judíos, conspiraciones ruso-judías, jesuitas, carbonarios, más judíos, y así hasta la página 579. La reconstrucción documental del odio europeo y mundial a los judíos, y la simiente de todas las conspiraciones del mundo, todo ello auspiciado por el protagonista de la novela, un notario más falso que un duro de chocolate, con doble personalidad, y amnésico.

Quizá sea un poco exagerado, pero os aseguro que es lo único que he sacado en claro.

Por supuesto hasta el peor menú realizado por un extraordinario, uno de los mejores, cocinero tiene perlas de exquisita factura, “El enemigo para ser reconocible y temible debe estar en casa, o en el umbral de casa. De ahí los judíos. La divina providencia nos los ha dado, usémoslos, por Dios, y oremos para que siempre haya un judío que temer y odiar. Es necesario un enemigo para darle al pueblo una esperanza. Alguien ha dicho que el patriotismo es el último refugio de los canallas

Me ha impresionado la capacidad del señor Eco para introducir personajes a la novela, y datos, cientos de datos, de fechas, de acontecimientos, de lecturas, de platos de alta cocina, de publicaciones y escritores, de espías y espiados. Una cantidad de datos parida de una documentación extrema que te acongoja por la magnitud. No me puedo ni imaginar el escritorio del señor Eco durante la escritura de la novela, compleja como pocas.

Y no tengo mucho más que decir, la verdad. Desde el primer post de este blog he intentado ser lo más sincero posible conmigo y con los que os acercáis hasta estas páginas, y por desgracia hoy no puedo camuflar la sensación de aburrimiento extremo que me ha propinado esta novela bajo el aroma de un gran escritor, que sin duda lo es, pero que en este caso concreto a mí no me ha gustado lo que ha escrito, aún desde el más profundo respeto y admiración por la complejidad de la novela.

Resumen del libro (editorial)

Estamos en marzo de 1897, en París, espiando desde las primeras páginas de esta novela a un hombre de sesenta y siete años que escribe sentado a una mesa, en una habitación abarrotada de muebles: he aquí al capitán Simonini, un piamontés afincado en la capital francesa, que desde muy joven se dedica al noble arte de crear documentos falsos...

Hombre de pocas palabras, misógino y glotón impenitente, el capitán se inspira en los folletines de Dumas y Sue para dar fe de complots inexistentes, fomentar intrigas o difamar a las grandes figuras de la política europea. Caballero sin escrúpulos, Simonini trabaja al servicio del mejor postor: si antes fue el gobierno italiano quien pagó por sus imposturas, luego llegaron los encargos de Francia y Prusia, e incluso Hitler acabaría aprovechándose de sus malvados oficios.