La mala hora, Gabriel García Márquez

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Creo que ésta es la única novela del maestro que me faltaba por leer.

No es su mejor obra, pero aún una nota desafinada del chelo de Pau Casals suena mejor que todo el merengue, reggeton, house, dance y porquerías por el estilo.

El maestro construye en esta novela una atmósfera que repetirá en las sucesivas, y que ya dejan posos de una calidad literaria sin igual. En un pueblo, Maconco como no, se sobrevienen pasquines con los chismes de sus habitantes, que aparecen pegados en las puertas todas las mañanas, a la recién acabada guerra de los cien días, creando un clima de violencia reprimida, de cuentas sin ajustar, de un calor plomizo y de muchas rencillas en los corazones de los habitantes del pueblo que se van desgranando página a página.

Unos habitantes solitarios la gran mayoría, especiales, de rasgos tan definidos que yo pagaría por observarlos a través de un agujero, o me inventaría sus personalidades en mis propios conocidos para hacerlos más interesantes.

Es una novela corta, de apenas doscientas páginas, pero en la que cada frase es tan extraordinaria que se necesita un buen tiempo para leerla. Quizá el tema no sea el que más me interesa del mundo, pero reconozco que el señor Gabriel García Márquez me haría babear con la redacción de un prospecto de pastillas para el mal aliento.

Como entrenamiento para otras de mayor calado, el maestro crea una historia circular que se entreteje en sí misma sin posibilidades de escapatoria, con todos y cada uno de sus personajes embebidos en una gran construcción, bajo la humedad, el calor, y la memoria individual, que al final es la misma para todos. Una gran tela de araña fabricada con hilo de plomo en la que todos los insectos de la obra se encuentran retenidos en espera de su fin.

También podemos ver ya en esta novela rasgos de su extraordinario realismo mágico,

"- Los domingos son raros - dijo ella, poniendo la mesa para el desayuno -. Es como si los colgaran descuartizados: huelen a animal crudo"

"Mientras los hombres recibían la paga del miércoles, la viuda de Montiel los sentía pasar sin responder a los saludos. Vivía sola en la sombría casa de nueve cuartos donde murió la Mamá Grande, y que José Montiel había comprado sin suponer que su viuda tenría que sobrellevar en ella su soledad hasta la muerte. De noche, mientras recorría con la bomba del insecticida los aposentos vacíos, se encontraba a la Mamá Grande destripando piojos en los corredores, y le preguntaba: "¿Cuándo me voy a morir?" Pero aquella comunicación feliz con el más allá no había logrado sino aumentar su incertidumbre, porque las respuestas, como las de todos los muertos, eran tontas y contradictorias"

Qué gran decepción saber que nunca conseguiré escribir algo así sin copiarlo...

Valga este párrafo como muestra de lo que es La mala hora, un anticipo de muertos que se aparecen, casas con vida propia, mezcolanzas tan inverosímiles como un insecticida y una aparecida destripando piojos..., extraordinario.

Como todo lo que ha escrito este hombre, imprescindible.

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Resumen del libro (editorial)

En La mala hora , Gabriel García Márquez construye un inolvidable apólogo sobre la violencia colectiva. Al pueblo ha llegado «la mala hora» de los campesinos, la hora de la desgracia. La comarca ha sido «pacificada» después de una guerra civil. Han ganado los conservadores, que se dedican a perseguir cruel y pertinazmente a sus adversarios liberales. Al alba, mientras el padre Ángel se dispone a celebrar la misa, suena un disparo en el pueblo. Un comerciante de ganado, advertido por un pasquín pegado a la puerta de su casa de la infidelidad de su mujer, acaba de matar al presunto amante de ésta. Es uno de los pasquines anónimos clavados en las puertas de las casas, que no son panfletos políticos, sino simples denuncias sobre la vida privada de los ciudadanos. Pero no revelan nada que no se supiera de antemano: son los viejos rumores que ahora se han hecho públicos; y a partir de ellos estalla la violencia subyacente a la luz tórrida, espesa, cansada y pegajosa, en una serie de escenas encadenadas de inolvidable belleza.

13 comentaris:

Rolando D ha dit...

Hola
Me parece acertada tu crítica, aunque escurre en cada párrafo tu afición macondiana. Debo decir que el maestro Gabo dejó un rasero muy alto para los tejedores de palabras (de hecho, imitadores como la Allende son simples falsificadores con más fama que calidad), y me alegra encontrar en tu juventud tan buen criterio para calificar una obra. Felicitaciones por la soltura de tu pluma... Por cierto, no has mencionado en ningún rincón a El Coronel no tiene quién le escriba, en mi opinión,un catecismo para sacralizar la brevedad como aureola del arte.
Un abrazo.

Jordi Díez ha dit...

Estimado Rolando, solo tengo una cosa que añadir a tus palabras, Amén !!!
Muchas gracias por visitar el blog y dejar tu comentario.

Ángelo ha dit...

Hola. Acabo de leer su opinión y veo que realmente le encanta este libro. Yo no soy crítico, escritor ni he estudiado nada de literatura más que la "Lengua" que dan en la escuela primaria y secundaria, pero soy lo que más necesita un escritor: un lector. Además, leí el libro y supongo que tengo el derecho a opinar... (Espero no estar pareciendo grosero, no es esa mi intención)
No me ha gustado nada la obra. En un esmero por hacer aparecer muchos personajes para aportar muchos puntos de vista, se olvida de lo que según yo, es sumamente importante: convertir a los personajes en personas. Y no me agrada su forma de narrar el realismo, pareciera que intenta crear una realidad cruda, pero no se decide por completo a hacerlo... Además de que el argumento es para nada atrapante...
En fin... no me gusta ninguna de sus obras, pero con los libros es como la música, la comida y todo, gustos son gustos...
Adiós y gracias por compartir su opinión.

Anònim ha dit...

hola. me parecio muy buena su critica
ojal mas gente lo bierA

Anònim ha dit...

perdon por ese asceroso de comentARIO, EN realidad me parecio muy bno ojala mas gente lo viera, estoy diacuerdo con usted pero no me agrada su forma de narrar el realismo usted crea una realidad cruda.se le olvida convertir convertir a los personajes en personas.

Anònim ha dit...

Hola
Felicitaciones tu critica fue muy acertada y me gusto mucho.

Una pregunta tienes escrito un blog sobre "El coronel no tiene quien le escriba" si la tienes por favor dilo

Anònim ha dit...

no me interesa este tema pero estuvo muy buena la critica Alejandro Foronda

Anònim ha dit...

me parecio una estupides q la gente no vea esto

Anònim ha dit...

perdon por ese asceroso de comentARIO, EN realidad me parecio muy bno ojala mas gente lo viera, estoy diacuerdo con usted pero no me agrada su forma de narrar el realismo usted crea una realidad cruda.se le olvida convertir convertir a los personajes en personas nicolas acevedo

Anònim ha dit...

q gonorrea de critica att juana

Anònim ha dit...

no me interesa el tema, no9 me gusta solo lo hago por nota, pero si recfonosco que gabriel garcia es buen escritor y ya nada mas bn .

Anònim ha dit...

autor de novelas como una muerte anunciada,la increible y triste historia de la candida erendida y de su abuela desalmada, el amor en los tiempos del colera entre otros.

Eliana ha dit...

Yo lo lei y me gusto, me atrapo pero... No me cerro.el final, no entendi, quede como colgada no se, quizas me falta leer mas y tener mas imaginacion. Saludos. Eliana de Argentina